Arturo Pérez-Reverte
Arturo Pérez-Reverte - josé ramón ladra
novela

Pérez-Reverte: «La palabra sigue teniendo futuro y más cuando las imágenes engañan tanto»

El autor presenta el martes en el Aula de Cultura de ABC «Hombres buenos», su última novela

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Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951) es autor de veinticinco novelas, de las que ha vendido 15 millones de ejemplares en todo el mundo. Su última narración es «Hombres buenos» (Alfaguara), una historia de libros y prejuicios ambientada en el París prerrevolucionario. El autor la presenta este martes, a las 20 horas, en el Aula de Cultura de ABC, que patrocina la Real Maestranza de Caballería y Renault, y que tendrá lugar en el Hotel Alfonso XIII.

En una entrevista a ABC, Pérez Reverte defiende que la palabra «sigue teniendo futuro. Y más cuando las imágenes son a menudo tan manipuladas y engañan tanto. El photoshop hace que no me fíe de las imágenes. Pienso que dentro de sus limitaciones, la palabra me parece que es más creíble que la imagen y el arma con más posibilidades».

El autor recuerda también su relación con Sevilla, ciudad en la que pasó una temporada en los años noventa escribiendo «La piel del tambor». «Esa estancia para escribir esa novela me ató a Sevilla de por vida. Mi iglesia favorita es la capilla de San José. En ella me inspiré para ese libro. A mí me encanta pasear por Sevilla y conozco casi todas sus iglesias. También sus librerías, las pocas que van quedando».

Sobre su pertenencia a la Real Academia de la Lengua Española, afirma que «me encuentro entre amigos y compañeros, haciendo un trabajo que es apasionante y divertido, pero tanto como de familia, no. Tengo muy buenos amigos como Sánchez Ron, Javier Marías o Gregorio Salvador».

También se refiere Pérez Reverte a la crítica literaria, para recordar que «cuando empecé me eran indiferentes y ahora no me hacen falta. Ninguna crítica literaria, buena o mala, me hace daño ya. Ni la buena te hace vender más libros ni la mala te perjudica. Ni al principio de mi carrera pretendía aparecer en los suplementos culturales sino contar historias que la gente leyera».