Rafael de Cózar
Rafael de Cózar - efe
poesía

Teoría y práctica poética de Rafael de Cózar

Actualizado:

«Tu libro es auténtico, muy bello y tristísimo; algo así como Chopin oído en una habitación lejana». Así se refería Rafael Montesinos en una carta remitida en 1989 a Rafael de Cózar al poemario «Ojos de uva», escrito por el segundo y publicado un año antes en una tirada reducida. Ahora la editorial sevillana Point de Lunettes ha recuperado un poemario que ocupa un lugar destacado en la producción del escritor afincado en Sevilla y fallecido a finales del año pasado durante un trágico incendio en su casa de Bormujos.

«Es un libro de contenido literario muy potente», señala Manuel García, editor de Point de Lunettes. Reeditarlo, relata, era una idea que De Cózar había hablado en muchas ocasiones con su mujer, Natalia Turrión, quien se puso en contacto con la editorial sevillana para reeditarlo de cara la última Feria del Libro, que estaba dedicada a la memoria del escritor.

«Creo que es su libro más importante, por cuanto el prólogo plantea una teoría poética y los poemas la práctica, donde el poeta es un artista que debe batallar con el lenguaje», indica García. La estructura de la obra responde a este planteamiento desde el prólogo, donde De Cózar reivindica la operación poética como «enfrentamiento del poeta no con la realidad, sino con el lenguaje», una concepción, reconoce, que le hace coincidir con Poe, Baudelaire, Mallarmé y Bécquer.

Al prólogo le siguen tres secciones, escritas entre 1984 y 1988 donde el poeta relata el final de una relación amorosa, en poemas escritos desde la inmediatez del momento a otros compuestos con la distancia del tiempo: «Entre China Town y River Side: Los ángeles guardianes», «Últimas páginas de una historia: Ojos de uva (1984-1986)» y «Epílogo».

La primera de esas secciones tiene a Nueva York como telón de fondo y se pueden encontrar citas, relata el editor, al «Diario de un poeta recién casado», de Juan Ramón Jiménez, con quien De Cózar coincide en las «alusiones negativas» a la ciudad; y al «Poeta en Nueva York», de Federico García Lorca. Además, señala Manuel García, este poemario es una influencia en el «Cuaderno de Nueva York», de José Hierro, con quien el escritor mantuvo una relación epistolar.

La edición, que ha corrido a cargo de Pisco Lira y el propio Manuel García, recupera cinco fotos inéditas de Rafael de Cózar y tres caligramas firmados por el autor que no se habían editado anteriormente junto al texto escrito de esos poemas. También recupera la mencionada carta de Montesinos al autor y una pequeña semblanza que le dedicó Carlos Edmundo de Ory.