Juan Carrión, fotografiado en su academia
Juan Carrión, fotografiado en su academia - ABC

Juan Carrión, el profesor de inglés amigo de John Lennon

Su editora recuerda las veces que le visitó en Cartagena, y cómo compartió con ella sus recuerdos y su mayor tesoro

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Durante un tiempo fui la editora de Juan Carrión. Y esto sucedió cuando apenas había escrito diez páginas. Supe de la existencia de Juan en 2013, al mismo tiempo que el resto de españoles: a raíz de la película de David Trueba, «Vivir es fácil con los ojos cerrados», inspirada en él. Supongo que nuestro entusiasmo común por los Beatles ayudó a que, en cuanto me puse en contacto con él, nos conociéramos.

Viajé varias veces a Cartagena (Murcia). La primera de ellas, para convencerlo de que plasmara en un libro su vida, apasionante y plena. No me costó que aceptara la propuesta, pero con una condición: quería escribir él mismo a mano. En aquella época, Juan ya tenía cierta edad y le fallaba la vista, pero su entusiasmo podía con todo. Cuando lo visité por segunda vez, con más calma que la primera, me enseñó sus tesoros. Juan había abierto una academia de inglés en Cartagena y, a pesar de sus años, seguía impartiendo clases. Cada estancia de la academia era un homenaje a los Beatles: carteles, fotos, dibujos, las letras de sus canciones, sus discos.

Un templo absoluto. Recorrimos los pasillos y las aulas mientras me iba contando cómo había logrado ganarse la vida gracias a dos cosas: su amor por los Beatles y su amor por la enseñanza. Y entonces se ausentó y volvió a los pocos minutos a la sala en la que nos habíamos sentado. Sobre la mesa camilla dejó una bolsa de plástico de un supermercado, bastante abultada. Y la abrió. Sacó numerosos papeles manuscritos y cuadernos, todos escritos primorosamente a mano, y, al cabo, su mayor tesoro: la carta que había recibido de la discográfica de los Beatles, enviándole el disco «Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band», el primero de los «Four Fabs» en el que aparecían las letras de las canciones —una rareza en aquellos tiempos—, y un autógrafo de John Lennon.

El autógrafo de John Lennon
El autógrafo de John Lennon

Qué historia: que en los años sesenta, tan grises y tristes en muchos aspectos en España, un español hubiera ido al encuentro de John Lennon mientras rodaba una película en Almería y se hubieran conocido y hubieran charlado y que hubiera logrado convencerlo de la necesidad de incluir las letras de las canciones en los discos de los chicos de Liverpool me pareció una proeza. Y realmente lo fue. Le sugerí que semejantes joyas tendrían que estar en la caja fuerte de un banco, pero me dijo que siempre había guardado aquello en esa bolsa del supermercado.

En mi siguiente visita a Cartagena, Juan me mostró lo que había comprado para escribir su libro: cinco cuadernos tamaño folio, con su espiral y su papel cuadriculado, para que las líneas quedaran bien rectas. Y había empezado a escribir: con letra grande y quizá insegura debido a sus problemas con la vista, pero deliciosamente vital. Llevaba unas diez páginas. No hubo manera de convencerlo de que, tal vez, sería mejor utilizar una grabadora y transcribir sus palabras. Me dijo que no, que no se fiaba.

Juan Carrión era absolutamente adorable y adorablemente terco. Siempre me pareció que era una persona que había aprovechado y disfrutado la vida: cuando había querido algo, no había cejado en su empeño hasta lograrlo. Contagiaba e irradiaba entusiasmo; tal vez por eso era queridísimo en su ciudad: pasear con él por Cartagena era asistir a un recorrido por su vida docente y social; a cada paso se detenía con alumnos, exalumnos y amigos que deseaban saludarlo. La última vez que estuve con él me acompañó hasta la estación para coger el tren de regreso a Madrid. Atardecía y charlamos un poco —un poco más— de los Beatles. «And in the end, the love you take is equal to the love you make».

BELÉN BERMEJO ES EDITORA DE ESPASA