Juan Gallego Benot, el escritor que se pierde, de verdad, en Sevilla
El autor publica, tras dos poemarios, un ensayo novelado titulado 'La ciudad sin imágenes'
Publican un manuscrito inédito del humanista Jano Panonio hallado en la Biblioteca Colombina

Juan Gallego Benot (Sevilla, 1997) dice que cuando va por la calle tiene la misma sensación de cuando sale en su Soledad de San Lorenzo el Sábado Santo: es decir, le parece que todos vamos vestidos de nazarenos, sin caras.
Y es que este ... poeta y escritor, tan rabiosamente joven y que lució sus mejores dotes descriptivas y emocionales en el poemario 'Las cañadas oscuras', que muchos calificaron como 'cernudiano', ha vuelto otra vez a sorprendernos con un ensayo titulado 'La ciudad sin imágenes', (La Caja Books), donde su protagonista tiene una enfermedad en la mirada y es incapaz de reconocer las caras y recordar los espacios.
«Yo siempre he estado rodeado de imágenes y de mapas, mis libros tienen muchas imágenes, y lo que he querido es vaciar una ciudad y verla con los ojos cerrados, pensarla de nuevo y poner encima un folio en blanco y escribir».
Reconoce el autor que siempre ha sido muy despistado. «Mi familia siempre me lo decía, y buscando una razón encontré el término prosopagnosia, que relata el neurólogo Oliver Sacks en un libro titulado 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero', y es esa idea de no reconocer los rostros de las personas que tenemos al lado. Es como si todo el mundo se te presentara como nuevo todo el rato. A mí no me sucede mucho, sí en algún momento con desconocidos, pero para el protagonista de mi libro es algo radical. Es como si todo el mundo fuera vestido de nazareno, esa es la idea. Como los animales, los gorriones nos parecen todos iguales, pero entre ellos se distinguen».
Por su propio despiste ha agudizado su visión en ciudades que conoce bien, como Sevilla donde nació, Londres donde estudió, y Madrid, donde vive. «Sí, sí, me pierdo en Sevilla. Hay zonas concretas, por ejemplo, en la Alameda o por la plaza de San Andrés. Antes sí me perdía por el barrio de Santa Cruz, pero ahora ya no porque está todo señalizadísimo por los turistas, y van como en hordas por el Callejón del Agua».
Califica el libro como un ensayo novelado. «Mi principal interés, el lenguaje en el que más confío es el de la poesía, es donde mejor digo las cosas. Sin embargo, este libro surge de una investigación documental y teórica que hice para 'Las cañadas oscuras', y se me quedó muchísimo material. La poesía, al ser concentrada, era incapaz de comunicar tanto, y el ensayo era una forma natural de hablar de todo ello. Mi editor me animó a seguir escribiendo».
«Yo defiendo esa idea antilocal de escribir sobre la ciudad. Las ciudades me controlan a mí, pero con Sevilla tengo muchos conflictos y cuestiones emocionales no elegidas.
Pienso más en Sevilla desde las murallas de la Macarena que desde la Plaza Nueva»
Juan Gallego
Sale todos los años junto a su familia en la Soledad de San Lorenzo, y no, ahí no se pierde, «es algo que hablo todos los años con mi madre, que me resulta muy difícil rezar vestido de nazareno, porque los estímulos son tan grandes... Vas caminando en línea recta, y mirando hacia delante, y en mi tramo, que es muy de silencio, concentrados..., y, sin embargo, ahí es donde con más fuerza se perciben los estímulos de la ciudad. Es decir, vestido de nazareno estás en la ciudad, pero la ciudad no te percibe. Es algo que para mí es emocionante y muy fuerte. Salir de la ciudad y a la vez caminar por ella. Es un privilegio contemplar la ciudad sin que la ciudad te contemple a ti».
Sigue escribiendo poesía, «siempre estoy con la poesía, a veces llega a algún lugar y otras veces no, pero a mí me interesa mucho el material, yo escribo mucho y todo es proceso y al final útil. La idea del desecho me interesa casi más que los poemas que han funcionado. A veces vuelvo mucho más a los poemas abandonados».
Que algunos denominaran como 'cernudiana' su poesía «es un orgullo, porque para mí es un poeta que piensa la ciudad. La idea del poeta local me ha echado mucho para atrás. Lo que me gusta de Cernuda es que desde el principio negó su ciudad, escribiendo y pensando sobre ella. Yo defiendo esa idea antilocal de escribir sobre la ciudad. Las ciudades me controlan a mí, pero con Sevilla tengo muchos conflictos y cuestiones emocionales no elegidas. Pienso más en Sevilla desde las murallas de la Macarena que desde la Plaza Nueva», dice, y no cree que nadie pueda poseer una ciudad, «la historia nos lo demuestra con tozudez». Asimismo, asegura que no es más poético San Lorenzo que Triana, «sino el camino que te lleva de un lugar al otro, eso sí que tiene poesía».
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