«La Madre Maravillas. Del palacio al convento»

Álvaro Marañón: «La vida de la Madre Maravillas parece en muchos episodios una novela de aventuras»

Este lunes se presenta en el Aula de Cultura de ABC la historia de una santa, «luchadora social y emprendedora»

El empresario y escritor Álvaro Marañón
El empresario y escritor Álvaro Marañón - FERNANDO MADARIAGA
EVA DÍAZ PÉREZ Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura Libros

Álvaro Marañón es nieto del ilustre médico Gregorio Marañón. Economista con una brillante trayectoria de prestigio internacional, decidió sumergirse en una historia familiar del pasado: la de su tía abuela Madre Maravillas (1891-1974). La monja carmelita que fundó conventos y que renunció a su acomodada vida en una familia noble para ayudar en los barrios más pobres hasta convertirse en santa. El lunes 20 de marzo descubrirá en el Aula de Cultura de ABC en la Fundación Cajasol su azarosa y novelesca vida en «La Madre Maravillas. Del palacio al convento».

- En el libro hay recuerdos personales que usted guarda de ella, como las visitas al locutorio entre silencios conventuales. ¿Cómo ha mezclado la memoria personal y la documentación?

- El libro es fruto de una copiosa lectura, de una ingente búsqueda y cotejo documental, de entrevistas con personas del ámbito religioso y de fuera, de repaso de archivos familiares y de viajes siguiendo la estela de esta incansable y andariega santa madrileña. Teníamos muchísimas cartas y un acervo de tradición oral de anécdotas. Mi madre nos llevaba a verla al convento. Al principio me daba miedo, pero luego me fui dando cuenta de su magnitud, porque fue muy venerada en vida. Promovió muchísimas fundaciones, consiguió atraer y allegar fondos a su obra de grandes familias de aquella España empobrecida de aquella época. Fue una gran emprendedora.

Madre Maravillas
Madre Maravillas- ABC

- ¿La Madre Maravillas funda conventos y cumple con la ayuda social. ¿Heroína religiosa o heroína civil en tiempos oscuros?

- Fue una luchadora social. Desde muy joven se metía en los barrios más humildes y miserables como aquel famoso barrio de las Injurias en Madrid. Eran barrios donde la hambruna hacía estragos, con chabolas terroríficas y ella hizo una gran labor social en ese mundo porque consiguió fondos y se hicieron barriadas con casas de protección para las familias menesterosas. También consiguió clínicas para las monjas de la tercera edad que morían y vivían enfermas en unas condiciones de precariedad. Hizo una gran labor de gestión. Creo que tenía una mentalidad empresarial, se convirtió en precursora del reciclaje y del comercio justo que están tan en boga hoy. Y con una brillantez empresarial que yo, que conozco bien ese mundo, pienso que ya quisieran algunos de los mejores graduados en escuelas de negocios.

- Sorprende que usted con su formación de economista se haya sumergido en la vida de una persona espiritual.

- He querido hacer una visión extramuros del mundo religioso, acercar una historia humana de éxito con independencia de su carrera eclesiástica. De una persona que deja su importante estatus social para participar en una lucha social por los más desfavorecidos. Y lo hace desde muy niña, porque su vocación es muy temprana.

- Hay pasajes que más que de la biografía de una santa, parecen una novela de aventuras...

- Alguien escribió que en su aspecto más externo se podía decir que Maravillas era una aventurera. Y yo me pregunté cómo podía ser que una monja de clausura pudiera ser una aventurera. Pues es cierto, en las páginas del libro se la ve atravesar el Madrid sombrío de cuando estalló la guerra. En un camión con las religiosas y custodiada por milicianos con cara de pocos amigos, se refugia en un pequeño piso franco en el corazón de la capital y responde imperturbable a un duro interrogatorio que acaba con el cañón de una pistola apuntándole la cabeza. Los pasajes de la guerra parecen un thriller.

- ¿Cómo vivió la polémica política que surgió cuando se propuso poner una placa en el Congreso porque allí había nacido Maravillas?

- Fue impresionante. La noticia abría los telediarios con el debate de si se le ponía o no la placa... Fue absurdo. Había bastante oposición y se decidió no ponerla. Lo curioso es que Maravillas terminó siendo trending topic.

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