Una de las magníficas ilustraciones de H. R. Millar para «El castillo encantado»
Una de las magníficas ilustraciones de H. R. Millar para «El castillo encantado» - ABC
Literatura

El fantástico mundo de Edith Nesbit

El Paseo edita «El castillo encantado», uno de los clásicos de la literatura juvenil británica

Actualizado:

Edith Nesbit (1854-1924) es una autora fundamental para entender el canon de la literatura juvenil anglosajona, que posteriormente terminó de cimentarse con otros escritores que confesaron la enorme influencia que ésta ejerció sobre ellos, como C. S. Lewis, Diana Wynne Jones o, más recientemente, J. K. Rowling, creadora de la saga de «Harry Potter». Uno de los libros angulares de Nesbit, «El castillo encantado», acaba de ser publicado por El Paseo en una cuidada edición con traducción de Nuria Reina Bachot que incluye las ilustraciones originales que realizara en 1907 H. R. Millar.

Nesbit publicó más de sesenta libros y vivió de la literatura infantil y juvenil, «siendo siempre una persona muy excéntrica que estuvo relacionada con los socialistas fabianos», comenta David González Romero, editor de El Paseo. Según éste, «para mí, “El castillo encantado” es una de las obras de mayor influencia, pues no se pueden entender “Las crónicas de Narnia”, de C. S. Lewis, sin este libro». Asimismo, asegura que la autora británica fabrica en esta obra «un juego de descreimiento en los personajes y crea un mundo paralelo con estatuas y un lagarto gigante. Por eso, aparte de Lewis Carroll, Nesbit establece el lenguaje del fantasy anglosajón, que impera hoy en día».

Cubierta del libro
Cubierta del libro- ABC

Por otra parte, hay que tener en cuenta que esta escritora quiso ser poeta y autora teatral, pero su modo de vida fue a través de las novelas juveniles. De hecho, alcanzó gran éxito con obras como «Los buscadores de tesoros». Según González Romero, «El castillo encantado» (1907) y «La ciudad mágica» (1910) son «las dos novelas en las que ella establece el lenguaje básico. Sin esos dos libros no se entendería Narnia». Aparte de estas obras, Nesbit tuvo también mucho éxito con otras como la serie de los Bastable, «Los chicos del ferrocarril» o «Cinco niños y eso».

La influencia de Nesbit es tan grande que escritoras como Pamela Lyndon Travers, la célebre creadora de la saga de «Mary Poppins», bebieron de ella, al igual que J. K. Rowling: «Se podría decir que Nesbit es la abuela de Harry Potter», bromea González Romero. También otra clásica de la literatura juvenil británica, Enid Blyton, es deudora de la creadora de «La ciudad mágica».

De otro lado, el editor de El Paseo destaca como una de las principales características de Edith Nesbit que siempre retrataba en sus historias a un grupo de niños «de diferentes edades y distintas procedencias».

La traducción de «El castillo encantado» corre a cargo de una gran experta en Nesbit, Nuria Reina Bachot, que ha realizado otras traducciones de clásicos de esta autora, como «La ciudad mágica», «Los buscadores de tesoros» y «Los chicos del ferrocarril», que junto a «El castillo encantado» son las obras mejor consideradas de su creadora.

Crítica a la burguesía

Comenta esta traductora que Michael Dirda, ensayista y columnista del Washington Post y Premio Pulizter, afirmó que «“El Castillo encantado” es la novela más compleja y profunda de Nesbit. Y razón no le falta: bajo la apariencia de una historia de fantasía con toques románticos y de terror, donde la realidad y el mundo mágico se separan por un sutil velo, se esconden reflexiones metafísicas y una dura crítica a la burguesía. Nesbit concentra estos mensajes ocultos en los Ugly-Wuglies: unas criaturas hechas a base de almohadones, pomposos abrigos, guantes, palos de golf y caretas. Estos seres de apariencia humana cobran vida gracias al deseo de uno de los niños».

«A partir de ese momento —prosigue la traductora—, los Ugly-Wuglies nos transportan al mito de Frankenstein, pues, al igual que el monstruo, ellos son un todo constituido por fragmentos ajenos. Además, van vestidos como burgueses y de manera intuitiva asumen una actitud burguesa, como el Ugly-Wugly corredor de bolsa, que nada más cobrar vida reclama un buen hotel». «De esta forma Nesbit se burla de la burguesía, pues reduce a estas criaturas a un saco de objetos, solo son seres humanos en “apariencia” y los llama superficiales, pues tan solo se preocupan de su bienestar».

Por otro lado, el despertar de los Ugly-Wuglies es «un ejemplo de la delgada línea que separa lo real de lo mágico, algo que lleva a los personajes de Nesbit a cuestionarse su propia existencia, un tema metafísico y recurrente en sus novelas fantásticas». Finalmente, «El Castillo encantado» es, según Nuria Reina Bachot, «una historia deliciosa y fresca, donde los lectores podrán disfrutar del sello Nesbit: abundantes diálogos, un humor blanco y elegante, indirectas al mundo adulto y unas magníficas descripciones del paisaje, en este caso llenas de lirismo».