Cultura

La música pierde a Chuck Berry, pionero que abrió el camino al rock and roll

Autor de «Johnny B Goode», «You never can tell» o «Roll over Beethoven», su muerte deja un vacío imposible de cubrir

LUIS MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Cultura

La voz y las cuerdas de la guitarra de Chuck Berry quedaron ayer definitivamente silenciadas en su casa de Missouri. Berry fue un músico fundamental en el capítulo crítico del rhythm & blues durante los años 50 del siglo XX, cuando el blues rítmico acabó convirtiéndose en rock & roll para que se notase que era música de jóvenes. Chuck Berry, llamado en realidad Charles Edward Anderson Berry, había cumplido 90 años de edad el 18 de octubre pasado.

Hasta aquí la información. El mito requiere mayor espacio. De hecho, de haber escrito únicamente «Johnny B. Goode», ése sería motivo suficiente para que el nombre de Chuck Berry figurara en letras de molde en el gran libro de la música popular. La canción es, hasta donde la memoria alcanza, un estándar reinterpretado por todos los intérpretes imaginables; desde Jimi Hendrix, a los Starlighters, sin olvidar a Johnny Winter, ni, por supuesto, a músicos autóctonos como Miguel Ríos o Teddy Bautista.

Pero Chuck Berry, además, era un ideólogo que, valiéndose de su enorme talento para componer canciones, supo reconciliar el origen bluesístico de sus modales con otros estilos como el boogie woggie, el country o el divertido jump blues de Louis Jordan. Y sus letras, por si esto era poco, plasmaban a la perfección el desencanto y las inquietudes de los adolescentes estadounidenses de los años 50 y 60, su desinterés escolar, el eterno abismo generacional y, a la cabeza de todo, el culto al automóvil como forma de huida de la realidad.

Esencialmente, esos son los parámetros en los que se movió durante más de seis décadas este hombre nacido en Saint Louis, en 1926, que no tuvo una adolescencia fácil. Del reformatorio, a la General Motors. Y de la cadena de montaje, al pluriempleo más alienante. Con el fin de aumentar sus ingresos, pronto creó un trío, el Chuck Berry Combo, que, en el ámbito de Saint Louis, competía los fines de semana con Ike Turner. Muddy Waters tuvo pronto conciencia de su reputación y le recomendó a los productores de Chess Records, donde Berry grabó su primer single.

Aquel disco tenía dos canciones: un blues llamado «Were were hours», y un boogie woggie creado a partir de una vieja melodía country titulada «Maybellene». Aquella fue la grabación que impuso a Berry en el mundo del rock & roll. Era explosiva, diferente. Triunfó inmediatamente, del mismo modo que Louis Armstrong había triunfado en los años 20, y Charlie Parker había hecho lo propio catalizando el bebop en los 40.

Virrey del rock and roll

A partir de aquel momento, en un mundo que asistía a un cambio en el que los jóvenes procuraban hacer blanco en los viejos estándares pop del mundo burgués, Chuck Berry se convirtió en una celebridad. Estaba el resto del mundo y estaba el rock and roll. Y, en el rock and roll, inequívocamente él, Chuck Berry. El color de su piel, no obstante, no le favoreció. Elvis Presley, blanco, era el rey. A Berry solo le quedaba asumir un segundo plano. Y, por si fuera poco, los fantasmas de la adolescencia regresaron en forma de cárcel, acusado de proxenetismo en 1959. Estos fantasmas ya no le abandonarían nunca: 20 años más tarde, la acusación sería la de evasión de impuestos.

En cualquier caso, durante todo este tiempo, una legión de admiradores –desde los Beatles, a los Rolling Stones; desde los Yardbirds a Bob Dylan, Van Morrison, Kinks o, más tarde, Bruce Springsteen- no dejaron jamás de reconocer a Chuck Berry como el verdadero arquitecto del rock and roll, condición que la industria supo reconocerle en 1984 concediéndole un grammy a toda su carrera.

Al cumplir 90 años de edad, el artista avanzó que, en este 2017 -y tras 38 en el dique seco-, publicaría un disco con temas nuevos. Su título sería «Chuck» y la intención era muy clara: dedicárselo a Themetta Berry, su amada esposa, que hoy, como tantos aficionados en el mundo, llora su muerte.

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