Música

Pablo Alborán: «Perdí la pasión por mi trabajo»

Tras un parón para alejarse de los focos, el malagueño regresa tres años después de su último disco con «Prometo»

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Hay un par de diferencias entre la jornada de promoción del primer disco de Pablo Alborán y la de «Prometo», el nuevo trabajo del malagueño. En aquella, unos cuantos reporteros fueron a entrevistar a un potencial artista revelación, él iba vestido de calle y lucía algún rastro de acné tardío. En la de ayer, docenas de periodistas de medios especializados y generalistas, nacionales y extranjeros, atendieron sin pestañear a la rueda de prensa del cantante de mayor éxito de la última década, mucho más elegante y con aspecto de haber adquirido algún hábito metrosexual. Sin embargo Pablo Alborán, la persona, no ha cambiado un ápice. Simpático y humilde, parece seguir ajeno al hecho de que su regreso supone mejores cifras para la industria musical en 2017.

¿Cómo se ha sentido durante la grabación de este disco? Ha recuperado la ilusión perdida, ¿no es así?

La ilusión la recuperé antes de entrar al estudio, si no no hubiera sido capaz. Fue necesario parar porque la perdí, perdí la ilusión. No la ilusión, pero sí las ganas de escribir. No tenía nada que contar, quería mostrar cosas distintas en el nuevo disco y no sabía cómo... Sabía que quería experimentar con otros estilos que me gustan, y estaba un poco perdido. Luego, a nivel de trabajo y de la industria, estaba agotado. Pero vamos sin drama que luego los titulares... No hubo drama, fue hablar con mi equipo y todos estábamos de acuerdo. Compuse el disco vaciándome, y cuando terminé de escribir «Prometo» sabía que el disco estaba terminado.

Durante ese tiempo de dudas, ¿tuvo miedo de haber perdido la pasión por su trabajo?

La pasión por el trabajo, sí. La pasión por la música, no. Porque he seguido escuchando música. Conozco a otros compañeros que prefieren no escuchar nada de música, pero yo no. Yo necesito escuchar de todo constantemente, porque es una prendizaje. Pero la pasión por viajar, por otra vez subir... era una cosa muy rara. Es una balanza complicado porque es algo que te apasiona, pero por otro lado es un oficio, y eso no lo podemos olvidar. El equilibrio, la balanza se me fue al carajo.

¿Qué motivó su vuelta a la escritura, a la composición?

Mi casa. Volver a casa, a Málaga, irme con mis amigos, irme de marcha, de fiesta. Irme a Londres solo. Tengo amigos que hacen eso y siempre pensaba que no están bien de la cabeza. Pero lo hice, me fui al Metro de Londres, hice todas esas cosas que parecen tonterías, cosas cotidianas, y solo. Necesitaba silencio. Luego volví otra vez a Londres con amigos, y después me fui a estudiar música a Málaga, necesitaba refrescar la guitarra.

Ha comentado que en este disco quería arriesgar, probar cosas nuevas. ¿Cuándo sintió más ese riesgo? ¿Cuando compuso las canciones, cuando las grabó, o cuando le dijo a su compañía que quería arriesgar?

Afortunadamente mi compañía me ha dejado hacer lo que he querido. He tenido discusiones ¿eh? Pero es que las discusiones son buenas. Desde la elección del productor, hasta la elección del single, hasta todo. Pero eso mantiene vivo esto. El problema es cuando no se discute. Ha habido una libertad de que si eso era lo que me pedía el cuerpo es lo que tenía que hacer. Lo divertido es haber tenido un compañero de viaje como el productor Julio Reyes.

La canción más cabreada del disco, «Boca de hule» es en realidad una transformación de otra, «Malahierba». Creo que tiene que ver con Venezuela.

Tiene que ver con Venezuela, pero más que con Venezuela con qué tanto o qué tan poco nos sentimos representados por nuestros políticos. Pero no es un tema político. Yo creo que es el tema más de amor de todas las canciones románticas que hay en el disco. Porque trata de la ausencia total de amor, amor propio y hacia los demás. De la empatía, la comunicación, el diálogo, de cómo el poder corrompe. Es un cara a cara con el poder. Tener a Alejandro Sanz ha sido una pasada, porque cuando yo hice la canción me faltaba garra. El tema pedía a Alejandro, su voz rasgada, un tío comprometido. Una persona que lleva muchos años más que yo, que me apadrina y me da el soporte para poder gritar juntos.

Al vaciarse tanto para hacer este disco, ¿no ha sentido vértigo después?

Hoy me estoy dando cuenta de que no he vuelto a sentarme a escribir. Pero no me preocupa, porque no es por falta de inspiración. Ahora mismo puede que esté vacío y toque llenar la mochila, pero no es un vacío triste, es un vacío de desahogo. he curado las heridas me he despojado de muchas cosas, y este disco cuenta muchas historias desde que empecé. Habla de la industria, de mí, de otras personas, de cosas que he querido vivir y no he podido. Estoy vacío, pero listo para llenarme de nuevo.