Crítica de Danza

Juan Luis Matilla, ni baila ni canta solo

El artista presenta su última propuesta con el título «Da Mopa», que ha calificado como un concierto bailado

Juan Luis Matilla, ni baila ni canta solo
Marta Carrasco Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura

Juan Luis Matilla nunca presenta espectáculos convencionales sino que todas sus propuestas tienen una locura perfectamente estudiada con la que nos sorprende cada vez más. El teatro Central acogió este fin de semana el estreno absoluto de la última propuesta de Matilla con el título de «Da Mopa», que ha calificado como un concierto bailado.

Pero esta obra es mucho más que un concierto bailado. Son cincuenta minutos donde un público instalado alrededor del artista, iluminado en principio por un cenital -él y sus artilugios para hacer música- se lo pasa bomba. Porque «Da Mopa» consigue que la gente, sentada en el suelo o de pie, se meta en el espectáculo, se mueva, de palmas, se ría, baile o se quede asombrado cuando intervienen algunos invitados sorpresas.

Pero no es una reunión improvisada de amigos, es un espectáculo que sin una planificación casi milimétrica, a pesar de parecer todo lo contrario, no podría realizarse como Matilla lo hace.

El bailarín, cantante y compositor, cuenta con varias intervenciones estelares, como es el «Forever young» que canta la siempre genial Isabel Vázquez, «que me perdone Alphaville», dijo con humor la bailarina y coreógrafa. Y no quedó ahí la cosa. También bailó Natalia Jiménez, y cantó y bailó Raquel Luque, e hicieron coros Ana Morales y Ellavled Elcano, mientras la bailarina Laura Morales nos dejó anonadados con una rumba al estilo de «casette de gasolinera» que fue uno de los momentos más divertidos de la obra. Al final, Silvia Balbín culminó en solitario el espectáculo con un emocionante «Enola Gay», mientras Matilla nos invitaba a verla desde lejos, moviendo una vez más al personal dentro de una sala libre de butacas.

«Da Mopa» es un salto cualitativo en la creación artística de Juan Luis Matilla, no sólo porque es un espectáculo donde le vemos bailar, y mucho, sino también porque ha creado un espacio sonoro de calidad, eligiendo muy bien los temas versionados y creando una música original que se engarza de forma natural durante toda la propuesta. El baile, la voz de Matilla, el esfuerzo de cantar y bailar a la vez que nunca es fácil, los invitados..., «Da Mopa» es un montaje de danza-performance muy divertido, de los que una sale del teatro con el buen gusto de haber sido sorprendida. Y eso siempre es bueno.

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