El pintor Juan Valdés, ayer junto al alcalde pacense Francisco Fragoso
El pintor Juan Valdés, ayer junto al alcalde pacense Francisco Fragoso - PAKOPÍ
HOMENAJE

Badajoz distingue al pintor Juan Valdés como hijo predilecto

Más de un centenar de personas le acompañaron en un emocionante acto

SEVILLAActualizado:

La ciudad ha inscrito ya el nombre del pintor Juan Valdés (Badajoz, 1942) en su libro de oro. Afamado en Sevilla, el reconocimiento en la tierra que le vio nacer se le ha resistido. Hasta que ayer se convirtió en hijo predilecto a propuesta de los cuatro cronistas oficiales. El alcalde, Francisco Fragoso, le dijo: «Bienvenido a casa».

La pintura, el flamenco y la poesía se dieron ayer la mano en el Ayuntamiento, donde se llenaron los salones Conquistadores y de plenos con más de un centenar de invitados. Estaban todas las autoridades civiles y militares para rendirle homenaje al artista que se fue con 17 años gracias a una beca de la Diputación para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, el mismo que después llegó a ser catedrático y que logró la fama con la pintura. Con un arte en el que sobresalen tanto los retratos, como las escenas taurinas, las fantasías de carnaval y los carteles de flamenco.

El homenaje a Valdés, de hecho, tuvo aires flamencos. Y no solo por las sevillanas que le compuso Carlos Valera con música de Sergio Alcántara y que le regalaron durante el vino que siguió al acto oficial en las Casas Consistoriales de la plaza Alta, la cuna de los jaleos extremeños.

El acto fue flamenco porque a Juan Valdés le arroparon muchos artistas. Entre ellos había reconocidos artistas internacionales, como Cristina Hoyos, Pepa Montes, Fosforito, y los guitarristas Paco Cepero y Ricardo Miño.

A su lado estuvo su esposa, Charo Ledo del Valle, su familia y los amigos que guarda de su infancia en Badajoz, como la familia del fallecido Manuel Murillo. Con ellos estuvieron otros sevillanos como el pintor Laudelino Pino; el diseñador Tony Benítez; el ex presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla; el comisario de arte Pedro Ignacio Martínez de Leal; y el crítico flamenco Manuel Martín Martín. La lista de sevillanos era muy larga y entre ellos estaba el poeta Ángel Vela.

Pero, para poesía, la que pronunció Juan Valdés en un discurso emotivo con el que recorrió su vida: «Voy a abrir de par en par mis labios para que salga lo que expresa mi corazón. Aquí empecé a construir la escalera de mi vida», dijo. Y soltó un torrente de vivencias y cariños. Huérfano desde niño, recordó a su abuela y a los profesores José María Gallardo y Félix Fernández Torrado.

Fue subiendo peldaños con mucho sacrificio y se enorgullece de los tres grandes momentos de su carrera. El primero, ser el único extremeño que formó parte de la exposición organizada por el BBVA en Madrid, Barcelona y Sevilla sobre temática taurina. Allí, junto a Goya, Dalí y Picasso estuvieron sus cuadros hace ya 34 años.

El segundo fue el 24 de junio de 1991. Quizás sea casualidad que en el día grande de Badajoz, los Reyes de España inauguraran la exposición de este pacense en la capilla de los Reales Alcázares. En esa muestra se podían ver los retratos al natural que el pacense le hizo a Sus Majestades para la Expo’92.

El tercer gran momento de su vida fue ayer al recibir el reconocimiento en la tierra de su familia, donde están todos enterrados. Y, en especial, de su abuelo, al que dedicó su homenaje. Emocionó a todos cuando explicó lo que este le dijo el día en que le concedieron la beca para estudiar en Sevilla.

Ya postrado en la cama, su abuelo le dijo: «No podemos llevarte, atenderte, cuidarte ni mantenerte. Solo tú puedes defenderte. Y tienes dos opciones. O haces lo que te gusta, pintas, luchas, te defiendes y te haces un hombre. O te queda dormir en las calles. Me hubiera gustado tenerle en frente, ahora, para decirle: Abuelo, aquí está el hombre». Y así terminó, con el auditorio entregado a las lágrimas y los aplausos.