PRESUPUESTOS ANDALUCES

La cultura de Sevilla, la gran perjudicada de la crisis

Las principales instituciones culturales de la ciudad han sufrido duros recortes, que la Junta no ha compensado, como en otras provincias, con más inversión para 2017

Visitantes en el Museo de Bellas Artes de Sevilla
Visitantes en el Museo de Bellas Artes de Sevilla - J. M. SERRANO
JES√öS MORILLO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura

La aprobación el pasado jueves de los presupuestos andaluces para 2017 ha confirmado que la cultura de Sevilla está siendo la gran perjudicada de la crisis, porque sus instituciones e infraestructuras han sufrido años de recortes y, a diferencia de otras provincias, no se van a ver beneficiadas del aumento de la inversión que recogen las cuentas de la Consejería de Cultura.

Ejemplos hay muchos, pero se pueden citar tres: la conmemoración del Año Murillo en 2017 cuenta con una consignación presupuestaria de 250.000 euros, mientras que se movilizarán 3,5 millones para el museo de Camarón de la Isla en San Fernando y se invertirán 2,5 millones en el recién inaugurado Museo de la Aduana de Málaga. Hay más ejemplos en Jaén, Cádiz y Huelva.

Estas cifras no resisten la comparación con las destinadas a Sevilla, que, además de los mencionados 250.000 euros para el Año Murillo, tendrá en materia cultural como principales inversiones 400.000 euros para la rehabilitación del anfiteatro de Itálica y 750.000 euros para programación y funcionamiento del Museo de Bellas Artes.

Tampoco contempla la Consejería un aumento considerable de la inversión en el Teatro de la Maestranza, al que aportaba 2,7 millones en 2010 frente a los 1,5 del próximo año, y en la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, cuya aportación ha pasado en ese mismo periodo de 3,3 a 2,38 millones, aunque la Junta y el Ayuntamiento negocian para mejorar la cifra de la primera. En cualquier caso, los recortes de fondos públicos están detrás de la asfixia económica que sufren y que han desencadenado este año sonoras crisis.

Siendo todos estos datos preocupantes, quizás resulte mucho más paradigmático en el perjuicio para la cultura de Sevilla la situación del Arqueológico y el Bellas Artes. La reforma del primero, con un proyecto aprobado que debía haber concluido en 2013, sigue esperando partidas del Ministerio de Cultura que sufraguen su coste de 23 millones de euros. Y la ampliación del segundo, con coste de 16 millones aprobado y que debía haber concluido en 2014, ni está ni se la espera.

Bien es cierto que ambas intervenciones son responsabilidad del Gobierno, pero desde la llegada a la Consejería de Cultura de su actual titular, Rosa Aguilar, poco se ha hecho en favor de estos museos, más allá de alentar la consabida confrontación con el Gobierno en la época de tramitación de los presupuestos generales del Estado, tan estéril como contradictoria, ya que los dardos se alternan en el PSOE y en el PP dependiendo del partido que siente a su candidato en la Moncloa.

Convertido en un «pin pan pum» partidista, la gestión del Bellas Artes ha adolecido desde la llegada de la última titular de Cultura tanto de un incremento de la inversión, sea con fondos propios o privados, como de voluntad política para poner a la pinacoteca en el centro de su agenda y tratar de que el Gobierno mueva ficha.

Sobre la primera cuestión, resulta ilustrativo recordar unas declaraciones de 2015 a ABC del especialista en Arte Benito Navarrete, en las que señalaba que cuando el Bellas Artes «tenga un presupuesto de seis o siete millones de euros, podrá competir con el potencial que objetivamente tiene».

Ese potencial de la considerada segunda colección pictórica más importante de España es superior al del Museo de la Aduana, cuyos fondos provienen en gran parte de depósitos del Prado, pero Cultura no ha tomado ninguna decisión de calado. Ni ha aumentado la inversión ni ha dado pasos en cambiar su modelo de gestión, hacia patronato o fundación, que le permita captar fondos privados.

El exconsejero Luciano Alonso abrió la posibilidad de la fundación, un modelo que ha dado excelentes y eficaces resultados en el Bellas Artes de Bilbao, aunque Aguilar afirmó en enero que reuniría una comisión de expertos para definir qué modelo adoptar, de la que nunca más ha vuelto a hablarse.

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