El cuadro «La Degollá», que se podrá ver hasta el 20 de octubre
El cuadro «La Degollá», que se podrá ver hasta el 20 de octubre - J.M. SERRANO

Ferrer-Dalmau: «He abierto el melón de la pintura militar»

Inaugurada en el Círculo de Labradores hasta el 20 de octubre la exposición del «pintor de batallas»

SEVILLAActualizado:

«Estaba en deuda con Sevilla, el año pasado me hicieron académico de Bellas Artes y desde el momento en que el Círculo de Labradores me lo propuso, no lo dudé, quería hacer algo especial». Así relata a este periódico Augusto Ferrer-Dalmau, el «pintor de batallas», como le llamó Arturo Pérez-Reverte, antes de inaugurar ayer su exposición del cuadro militar más grande de su colección, «La Degollá», y que se podrá ver gratis hasta el 20 de octubre a partir de hoy. «Para mí Sevilla significa mucho», continúa el pintor realista que ha devuelto al primer plano una temática ya casi caída en el olvido, la militar.

A la pregunta de si él se considera el «resucitador» de esta vertiente, Ferrer-Dalmau responde que «en España no ha habido pintores especialistas en lo militar, como sí ocurría en otros países, lo que hice fue impulsar esta corriente, que parece que tiene muchos seguidores, he abierto el melón para que, espero, otros continúen», apunta con modestia.

Detalle de un boceto
Detalle de un boceto- J.M. SERRANO

«A mí me interesa con mi pintura hacer una fotografía del pasado que no se pudo ver, de la época, por eso cuido al máximo el detalle, explica el autor de «La Degollá», que refleja la carga de la unidad de Caballería de los Dragones de Almansa.

Ferrer-Dalmau, que estuvo con las tropas militares españoles en Afganistán para pintar una obra, afirma que «el espíritu militar no ha cambiado desde hace 500 años, igual de valiente, de echados para adelante, la misma disciplina, somos unos grandes soldados», se incluye él también de forma cariñosa.

A la pregunta de qué diferencias ve entre nuestros militares y los de los demás países, Agusto Ferrer-Dalmau, dice que «podemos ser muy agresivos, pero con los prisioneros somos muy buena gente, no nos ensañamos con el vencido, le damos la mano. Como también nos diferencia defender una posición, es real y hay múltiples ejemplos, en eso somos invencibles».

El mito de las calzas blancas

Ya que el pintor se rodea de asesores y especialistas en uniformes este redactor aprovecha para inquirirle si es verdad que el soldado español vestía pantalones o calzas blancas para que se viniese arriba en la batalla al ver su sangre y Ferrer-Dalmau lo niega: «Eso es un poco mito, usábamos el color blanco porque era el más barato, de lienzo blanco, que se nos caía a trozos, como también la guerrera remendada». Sin darse cuenta vuelve a considerarse como un soldado más en la respuesta, al tiempo que sonríe y afirma que «blancos o marrones o lo que nos pusieran porque eran guerras muy caras y no había dinero».

Al acto asistieron numerosas personalidades del mundo jurídico y también militar. Al finalizar las presentaciones se escuchó —en días tan emotivos como los que estamos viviendo— el himno nacional.