PREMIO CULTURA Y NOBLEZA

O'Donnell y López Pintado unidos por la historia de Sevilla

El historiador naval Hugo O’Donnell y Duque de Estrada gana con una biografía sobre el almirante el premio que conceden la Real Maestranza y Buenas Letras

El historiador Hugo O'Donnell y Duque de Estrada
El historiador Hugo O'Donnell y Duque de Estrada - IGNACIO GIL
JESÚS MORILLO - abcdesevilla Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura

Hugo O'Donnell y Duque de Estrada, uno de los mayores especialistas en historia naval que hay en España, ha sido el ganador de la V edición del premio «Cultura y Nobleza. Mecenazgo, Obra Social y Coleccionismo», que organizan la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

Este abogado y comandante de Infantería de Marina se ha hecho con el galardón por la obra «Los siete mundos de Pintado. El medio siglo vital de Manuel López Pintado (1677-1745)», en la que analiza la trayectoria vital de quien fuera militar y comerciante de la Carrera de Indias, pero también una figura destacada en la Sevilla de aquella época —se construyó el palacio de Villapanés en la calle Santiago, que ahora es un hotel— y terrateniente en el Aljarafe.

El fallo del jurado se hizo público este lunes en un acto en la Real Maestranza de Caballería, que estuvo presidido por su teniente de Hermano Mayor, Javier Benjumea Llorente, marqués de la Puebla de Cazalla. «Para cualquiera este premio supone mucho, porque tiene gran prestigio y relevancia, y también por la vinculación a la Real Maestranza y Buenas Letras. También por mi vinculación con Sevilla, donde tengo casa. Soy un sevillano desterrado en Madrid», señala este académico de número de la Real Academia de la Historia, premio Nacional de Historia en 2000 y premio «Sabino Fernández Campo», otorgado por ABC y BBVA.

Pero hay una vinculación más entre el que fue almirante en el siglo XVIII y Hugo O’Donnell y Duque de Estada. «El almirante López Pintado es mi octavo abuelo», señala este historiador que de pequeño vivió en el palacio de Villapanés, en la plaza que entonces llevaba el nombre de López Pintado y que ahora está rotulada como Jesús de la Redención. Además, para su investigación contó con el archivo de López Pintado, del que es administrador.

Con esta obra, este especialista en historia militar pretende dar «una visión personal de un personaje del que se sabía poco, pese a haber tenido un inmenso relieve. Carecía de una biografía que realmente le correspondía».

El almirante es casi un personaje novelesco, señala Hugo O’Donnell y Duque de Estrada. «Los mundos de López Pintado a los que alude el título son las diversas actividades que desarrolló a lo largo de su vida». Sus inicios se localizan en la localidad de Tembleque. «Fue un pequeño hidalgo manchego que, desprovisto de fortuna, decide en los últimos años del reinado de Carlos II irse a esa ciudad imán que era entonces Sevilla en pleno apogeo», señala.

En Sevilla, «poco a poco y con sus relaciones y algo de dinerillo, consigue invertir. Logra hacerse con un transporte de correspondencia de mercurio para la plata americana. Quiere prosperar económica y socialmente en Sevilla, a la que defenderá como cabecera de la Carrera de Indias frente a Cádiz. Se integrará en la sociedad sevillana y será miembro del Ayuntamiento».

Oficial de la Real Armada

Su actividad militar arranca en la segunda mitad de su vida. «Fue un oficial de la Real Armada, a la que proporciona sus barcos y su persona. Después, cuando es rico y conocido, tiene ocasión de ser generoso con la ciudad que fue generosa con él y construyó el palacio, se hace mecenas de arte y lo llena de pintura».

«Lo último que le quedaba por ser entonces era terrateniente», señala el historiador sobre su antepasado, al que Felipe V hizo marqués de Torreblanca del Aljarafe. En Bollullos de la Mitación, estaba la finca Torreblanca, donde «construyó un emporio agrícola a la moderna, con los productos que va a exportar a las Indias. Todo ello, hace de López Pintado un hombre polifacético, complejo, muy de su época pero también muy avanzado para su época».

Por ello, a Hugo O’Donnell y Duque de Estrada le parece «mal» el cambio de denominación de la plaza que llevaba el nombre de su antepasado, que da nombre ahora a una calle de la Isla de la Cartuja cercana a la Torre Sevilla. «Al césar lo que es del césar, porque haberlo quitado es un atentado de lesa historia. López Pintado quiso morir como sevillano. La cofradía no lo ha hecho con esa intención, pero no desterremos a López Pintado».

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