Harry Bicket, al clave, dirigiendo a The English Concert en el Teatro de la Maestranza
Harry Bicket, al clave, dirigiendo a The English Concert en el Teatro de la Maestranza - JAVIER SIERRA
CRÍTICA DE ÓPERA

Otra muesca en la memoria musical de Sevilla

The English Concert y un gran elenco de cantantes ofrecieron en el Maestranza una gran representación en la cita central del FeMÀS

SEVILLAActualizado:

Por lo visto parece posible que un director pueda garantizar un buen reparto, al margen de los intereses que suelen pulular a la hora de elegir un gran elenco. Y éste lo era, y mucho. Pero la mítica agrupación instrumental inglesa, The English Concert, está ahora integrada por jóvenes músicos de un nivel enorme, como lo demostraron a lo largo de las más de tres horas de esta ópera barroca que, aunque no estuvo representada escénicamente, sí se preocuparon los cantantes (puede que inducidos por el director) de hacérnosla más creíble al plantearla de manera semiescenificada.

Ya lo demostró el desparpajo inicial de la bellísima Sasha Cooke como Goffredo, que se lanzó sin haber calentado del todo su voz, pero que luego nos pareció que la afianzaba cada vez con más apostura (maravilloso «Sorge», con un precioso violonchelo de escolta).

Beaumont también es una mezzo navarra de registro muy aterciopelado, muy completo hasta en las zonas más graves, más lírica que dramática, pero quizá por ello para el heroico personaje de Rinaldo le faltó algo de volumen y dramatismo (aunque puso el empeño siempre).

Harvey tal vez fuese la más aplaudida de la noche por las mismas cualidades, pero sobre un rol que lo pide; de hecho, nos la podemos imaginar como una Liù conmovedora, tanto por la dulzura y fragilidad que aparentaba como la delicadeza de su registro, su emisión y el dominio del «tempo».

Muy distinta, pero igualmente magnífica, fue la Armida de Archibald, otra cantante que se fue levantando cada vez, sobre un registro de agudos potentes y bien timbrados, cubriendo todo el espectro del mismo con una homogeneidad considerable.

Lo pudimos oír muy bien en «Vo' far guerra» donde, inopinadamente, compartió la gloria con un clavecinista que se ganó otro de los grandes aplausos de la noche al ofrecer un acompañamiento como es difícil oír, rozando lo increíble.

Notas agudas

Impresionó el Argante del venezolano Luca Pisaroni, desde su aparición entre trompetas y timbales, por un registro poderoso de tono permanentemente amenazador, incluso cuando procuraba el amor de Almira. Su registro de bajo-barítono alcanzaba notas agudas con facilidad, capaces de dulcificar su canto.

También Orlinski (Eustazio) nos fue gustando cada vez más, no sólo porque tiene un hermoso registro de contratenor, que controla bastante bien y con aparente naturalidad, con excelentes graves igualmente, sino porque fue el que más ornamentó el «Da Capo» de sus arias con gusto y sin excesos (más puntualmente también lo hizo Harvey).

El otro contratenor, Willett, también presentó buenas formas de canto, dándolo todo también en cada uno de los tres personajes que asumió. Harry Bicket es el hombre tranquilo, tal vez porque hace muy bien su trabajo y se rodea de músicos increíbles, y por lo visto consigue que nadie se lo impida. Así cualquiera.