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Todo lo que puede encontrar en la «Nave del Misterio» de Íker Jiménez en Sevilla

El creador de las 300 piezas expuestas cuenta los secretos de la casa de las caras de Belmez, el cortijo del crimen de Los Galindos o del diseño de un dragón de 4 metros

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  1. Juan Villa, el creador

    Juan Villa observa su creación de los niños verdes de Banjo (Barcelona)
    Juan Villa observa su creación de los niños verdes de Banjo (Barcelona) - A. R. V.

    Una réplica exacta de la diabólica muñeca de trapo Annabelle, la casa de las caras de Bélmez de la Moraleda, un dragón de más de cuatro metros con escamas ignífugas, la maqueta del desaparecido pesquero gallego Montrove en aguas canarias o la Momia del Chinchorro. La «nave del misterio», pilotada por Íker Jiménez, ha aterrizado en Sevilla. Y con ella viajan más de 300 piezas de animales mitológicos, enigmas arqueológicos, personajes del terror de todas las culturas, visitantes insólitos y extrañas criaturas zoológicas, que han salido del taller vallisoletano de Juan Villa, responsable del atrezzo del programa «Cuarto Milenio», que se emite todos los domingos en Cuatro, en Mediaset.

  2. El crimen de Los Galindos

    Maqueta del cortijo de los Galindos, donde se cometió un quíntuple asesinato
    Maqueta del cortijo de los Galindos, donde se cometió un quíntuple asesinato - A. R. V.

    El escultor asturiano ejerce de «cicerone» para ABC en un instructivo recorrido por el proceso creativo de algunas de las fascinantes criaturas que pueden contemplarse en la carpa del misterio instalada junto al Acuario, en el Muelle de las Delicias de la capital sevillana hasta el domingo 8 de mayo. Para esta exposición, que ya ha pasado por otras ciudades españolas, Villa ideó expresamente una maqueta de del cortijo de los Galindos en Paradas, a 53 kilómetros de Sevilla. Sus paredes guardan aún el secreto de un quíntuple asesinato cometido en 1975, uno de los sucesos de la crónica negra más espeluznantes que quedan sin resolver casi 41 años después. Paradigma del crimen perfecto. Al encontrarse de noche con una escena dantesca de cadáveres mutilados, los guardias civiles salieron a toda prisa y no regresaron hasta el día siguiente a levantar el atestado.

  3. La casa de las caras de Bélmez

    Una recreación exacta de las caras de Belmez puede verse en la muestra
    Una recreación exacta de las caras de Belmez puede verse en la muestra - A. R. V.

    Hace más de 40 años empezaron a aparecer rostros humanos en el suelo y en las paredes de la cocina en una humilde casa de Bélmez de la Moraleda (Jaén). Un misterio que convirtió el inmueble en un continuo peregrinar de curiosos, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), parapsicólogos y periodistas, en la España de Franco. ¿Montaje o realidad? El misterio de la casa de las caras, que popularizó mundialmente el fenómeno paranormal, continúa sin despejarse. Cuarto Milienio le dedicó un programa especial. Juan Villa cuenta a ABC que imitar estos extraños rostros de un solo trazo constituyó uno de los trabajos más complicados a los que ha tenido que enfrentarse incluso utilizando proyectores. «Cuanto más sencillo y primigenio es lo que pretende imitarse, más cuesta», confiensa.

  4. El CSI de Jesucristo

    Recreación de la tortura que sufrió Jesuscrito
    Recreación de la tortura que sufrió Jesuscrito - A. R. V.

    El forense José Cabrera enseñó en un programa de Cuarto Milenio las lesiones y torturas sufridas por Jesús de Nazaret desde su arresto hasta su muerte en la cruz, basándose en la documentación de la época y las improntas de la Sábana Santa. Este particular CSI a Jesucristo es uno de los platos fuertes de la Carpa del Misterio. Recibió latigazos con un flagelum romano o látigo que partía de un palo o asidero y cuyas colas terminaban en bolas de plomo. Según cuenta Juan Villa, los romanos tenían perfectamente medidos el número de latigazos que había que infligirle al reo para que no pereciera antes de la crucifixión. En la cabeza no llevó una corona sino un corona sino un casco tupido de espinas.

  5. Annabelle y otros muñecos diabólicos

    Annabelle, guardada en una caja de madera, y otras creaciones
    Annabelle, guardada en una caja de madera, y otras creaciones - A. R. V.

    Juan Villa ha hecho una reproducción idéntica de Annabelle, una muñeca poseída que trajo de cabeza a una familia estadounidense de los setenta, muy diferente de la que se ideó para la película estadounidense de terror dirigida por John R. Leonetti y estrenada en 2014. Se muestra tal y como puede verse la muñeca original en la actualidad, encerrada en una urna de cristal y madera dentro del museo familiar de los Warren en Connecticut, Estados Unidos. De esta forma se evita que la muñeca, dotada de una terrible entidad, haga de las suyas. Junto a Annabelle, hay otro muestrario de muñecos malditos, como Ledda, la muñeca enmeigada de Galicia o Robert. «No es la real, si así fuera, Íker no entraría en la exposición», bromea Villa.

  6. Un dragón de cuatro metros

    Dragón de cuatro metros expuesto en la muestra
    Dragón de cuatro metros expuesto en la muestra - A. R. V.

    Juan Villa y su equipo tardaron ocho días en hacer este colosal dragón de cuatro metros, un tiempo récord para un espécimen de semejante envergadura. Figura mitológica, popularizada por la serie que arrasa en todo el mundo «Juego de Tronos», los creadores hicieron un acercamiento lo más científico posible a este extraño ser irreal. ¿De haber existido, cómo serían los dragones? Dentro de este ejercicio de imaginación científica, señala el escultor, especularon con que podría tener unas escamas ignífugas, protoplumas, unas alas que le permitirían elevarse y podrían lanzar fuego gracias a la combustión provocada por fricción de unas pequeñas piedras.

  7. La quimera humana y otras sirenas

    Sirenas que pueden encontrarse en la muestra
    Sirenas que pueden encontrarse en la muestra - A.R.V.

    Hay una nutrida colección de extraños ejemplares de sirénidos, seres con un aspecto terrorífico que, según la leyenda, pudieron habitar los océanos y que en nada se parecen a la bucólica película de Disney. Entre los ejemplares expuestos de distintas culturas y periodos, se encuentra una réplica de la quimera humana, compuesta por la cola de pez y un cadáver real (siglo XIX). Se fabricaban estos falsos seres para ser llevados a las ferias y circos y no dudaban en usar para ello restos humanos.

  8. El buey ígneo y otras armas de tortura

    Recreación del buey ígneo
    Recreación del buey ígneo - A.R.V.

    Esculpido en bronce, el buey ígneo se convirtió en un letal instrumento de tortura. Funcionó como un horno humano en el siglo II. La industria de la tortura alcanzó un elevado grado de refinamiento, como demuestran otras piezas del maltrato: el casco de fuego, el saco de la muerte o el aserramiento de los miembros de los mártires.

  9. Extraños visitantes y astronáutas

    Astronautas de la antigüedad realizados por Juan Villa
    Astronautas de la antigüedad realizados por Juan Villa - A. R. V.

    Uno de los expedientes X que más fascinan a Íker Jiménez es el fenómeno Ovni. ¿Son alienígenas o extraterrestres? No sabemos qué son. Lo cierto es que en distintas culturas se han hecho bocetos y reproducciones de estos extraños seres que un día fueron observados por humanos en países y culturas remotas. Un capítulo especial merecen los astronautas de la antigüedad, como los hallados en Kiev, Ecuador o el bajorrelieve de Palenque, como posibles exponentes del avistamiento de astronaves o aeronaves en las civilizaciones antiguas.

  10. Las misteriosas damas íberas

    Juan Villa, con la dama de Elche
    Juan Villa, con la dama de Elche - A.R.V.

    El descubrimiento y significado de la Dama Íbera de Elche siguen envueltos de un halo de misterio. El hallazgo de la Dama de Cádiz, en 1980, es digno de una novela. El sarcófago antropoide de Cádiz estaba justo debajo de la casa del arqueólogo Pelayo Quintero, que soñó con la dama aunque nunca supo que dormía sobre ese sueño. No fue hasta décadas después cuando una excavadora, con motivo de una obra, dio con la dama que tanto había obsesionado en vida al arqueólogo.