Mamen Camacho (Nora)
Mamen Camacho (Nora) - Venezia Teatro
CRÍTICA DE TEATRO

«Casa de muñecas»: hablemos esta noche

Venezia Teatro estrena una nueva producción de la universal obra de Ibsen

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Tanta repercusión ha tenido el célebre portazo final de Nora en «Casa de muñecas», que aún resuena y además ha concentrado, y hasta cierto punto desvirtuado, el sentido de la formidable pieza de Henrik Ibsen, a quien, al parecer, se le llevaban los demonios cuando se resumía esa obra en la etiqueta de reivindicación de los derechos de la mujer, lo que no es poca cosa, desde luego, pero que limita su alcance, pues el autor noruego pone también en su punto de mira, como sucede en buena parte de su producción, la hipocresía moral, la pérdida de la dignidad, la mentira como lubricante de las convenciones que ayudan a estabilizar el orden social y, por encima de todo, el dinero como la columna que sustenta todo ello, condiciona el papel de cada cual y genera el conflicto que crepita en el argumento.

Pedro Víllora, que ya culminó junto con el director José Gómez-Friha un espléndido «Tartufo», se asoma al texto de Ibsen con voluntad contemporánea, consciente, como detalla en el programa de mano de la función, «de la evolución de la sociedad burguesa, de los logros alcanzados en la conquista de la igualdad de sexos y también de lo mucho que falta para conseguir la plena equiparación». Así, actualiza delicadamente detalles del texto, diluye la retórica decimonónica de los diálogos y concentra la acción en las relaciones -que no son entre iguales- del matrimonio formado por Nora y Torvald, conservando únicamente el resto de personajes esenciales en el desarrollo de la trama: el doctor Rank, el inquietante Krogstad y Cristina, la reaparecida amiga de la protagonista. Una soberbia versión que también resuelve de forma cabal y muy inteligente el asunto del sonoro portazo.

Gómez-Friha subraya esa contemporaneidad en una puesta en escena ligera y elegante, que el estilizado espacio escenográfico que también firma y el bonito vestuario de Paola de Diego sitúan en un ámbito que podría ser el de la sociedad del «american way of life» de los años 50. Una atractiva propuesta que refuerza el sentido del montaje en lo teatral y lo estético, y se extiende al apartado interpretativo, donde Mamen Camacho dibuja una Nora vivaz y entusiasta en el plano de la feliz ficción que es su matrimonio, y reflexiva, convincente y arriesgada cuando la actitud de su marido le hace abandonar el disfraz de esposa ejemplar. Frente a ella, Oriol Tarrasón compone un humanísimo Torvald, apeado de su habitual peana patriarcal pero sin perder el carácter de jefe y sustento de la familia. Estupendos el doctor Rank de Sergio Reques, que sabe insinuar su amor resignado y casi póstumo por Nora, la suave firmeza que imprime Elsa González a su Cristina y la turbiedad dolorosa del Krogstad de Andrés Requejo.