Una imagen del tercer acto de «La bohème», en el montaje de Richard Jones
Una imagen del tercer acto de «La bohème», en el montaje de Richard Jones - Catherine Ashmore

Erasmus en las buhardillas de París

El Teatro Real presenta una nueva producción de la ópera de Giacomo Puccini «La bohème»

MadridActualizado:

«Per sogni e per chimere... / e per castelli in aria! / L’anima ho milionaria» (Para los sueños, las quimeras / y para los castillos en el aire / tengo el alma millonaria). Con estas palabras se define Rodolfo, el protagonista masculino de «La bohéme», de Giacomo Puccini, la ópera que presenta el Teatro Real el próximo lunes, y que estará en cartel hasta el 8 de enero. «Los bohemios actuales podrían ser los estudiantes de Erasmus», ríe el director musical de las funciones, el italiano Paolo Carignani, que debuta en el coliseo madrileño. La comparación no es disparatada; «La bohème», para la que los libretistas, Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, se basaron en la novela «Scénes de la vie de bohème», de Henry Murger, tiene como protagonistas a un grupo de artistas en el París de finales del siglo XIX. Su vida es despreocupada, alegre, creativa, y siempre a la cuarta pregunta... Como la de un erasmus actual, vaya.

«La bohéme» es una de las óperas más populares del género desde su estreno en Turín, el 1 de enero de 1896. El Teatro Real, donde se ofreció el 17 de febrero de 1900, la presenta ahora en una nueva producción realizada conjuntamente con la Royal Opera House de Londres y la Lyric Opera de Chicago. El montaje, que vio la luz en Londres el pasado mes de septiembre, está dirigido escénicamente por Richard Jones, uno de los mejores directores de la escena británica actual, en el que es su primer trabajo en nuestro país. Stewart Laing firma la escenografía y los figurines, y Mimi Jordan Sherin la iluminación.

Paolo Carignani tiene una explicación para el éxito de «La bohème», y también para las reticencias de muchos críticos «y de algunos sobreintendentes de teatro que han estado aquí, en el Teatro Real -no hay que ser muy avispado para entender que habla de Gérard Mortier-; la consideran “peligrosa” porque llega directamente al corazón del espectador sin intermediarios, sin barreras intelectuales y sin necesidad de racionalizarla. Es una ópera que nos pone la carne de gallina. Por eso la crítica de su época se ensañó con ella, porque su música, y eso algunos no lo aceptan, nos llega sin filtros».

La encargada de poner en pie en Madrid el montaje de Richard Jones ha sido Julia Burbach, que se refiere a «La bohéme» como «el drama perfecto». «Cuenta la historia de gente normal haciendo cosas normales, hasta que ocurre algo extraordinario en sus vidas. Y a Richard Jones le gusta reflejar a esta gente normal, que ama, que siente, que duda, que disfruta de la amistad... Es un montaje muy honrado, aparentemente simple pero muy rico en detalles. Son elementos que tal vez el público no ve, pero percibe. Muestra la gran sensibilidad de Richard, que sigue de cerca las emociones musicales de la partitura».

De ésta habla Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. «Puccini abrió las puertas a la actual música cinematográfica; es directa y emocionante, y por eso gusta tanto». En cuanto a la producción, en la que el espectador se convierte en un voyeur al que se permite ver las tripas del montaje, en lo que quiere ser una combinación, según Matabosch, «de un elemento realista y poético». Se sitúa en 1855, pero hay un doble escenario moderno; que convierte la obra en «algo más que un melodrama convencional con pretensiones naturalistas. En ópera-dice tajante-, pretender hacer realismo es una de las cosas más estúpidas; lo convierte en un género ridículo».

Según el director artístico del Teatro Real, Richard Jones pone en esta producción el acento, más que en la historia melodramática de Mimí, que muere de tuberculosis, «en el grupo de artistas bohemios, irreflexivos y con ganas de vivir bien y de disfrutar. Gente que ha elegido deliberadamente ese estilo de vida. La tragedia que altera sus vidas provoca que maduren. Y el trabajo de Richard Jones subraya eso, el proceso de madurar, de convertirse en adultos a través de la devastadora historia que vive uno de ellos, Rodolfo. Este punto de vista es el que hace especialmente interesante esta producción; y lo hace sin forzar la música de Puccini».