Una imagen de «Cuatro corazones con freno y marcha atrás»
Una imagen de «Cuatro corazones con freno y marcha atrás» - ABC

La eterna juventud, ¿felicidad o condena?

Gabriel Olivares recupera en el teatro Maravillas su montaje de «Cuatro corazones con freno y marcha atrás», de Jardiel Poncela

MadridActualizado:

¿Qué pasaría si alguien encontrara la fórmula de la eterna juventud y no envejeciera nunca? ¿Es también la puerta a la felicidad o es, más bien, una cadena perpetua? Enrique Jardiel Poncela planteó estos interrogantes en una hilarante y absurda comedia, «Cuatro corazones con freno y marcha atrás», estrenada en mayo de 1936. La obra cuenta la historia de dos parejas de enamorados y un cartero; el tío de uno de los protagonistas muere y le deja una herencia envenenada: no podrá cobrarse hasta sesenta años después.

Es el arranque de la obra, que Gabriel Olivares puso en escena este verano en la terraza del Galileo un montaje gamberro y chispeante, ambientado en los años setenta, y que lleva ahora al teatro Maravillas. El reparto (inusualmente extenso en los tiempos que corren) incluye a César Camino, Patrick Martino, Silvia Acosta, David García Palencia, Chusa Barbero, Eduard Alejandre, Esperanza de la Vega, Pedro Forero, Asier Iturriaga, Guillermo Sanjuán y Mateo Rubinstein.

Con motivo del estreno de este montaje, Olivares aseguraba que conectaba muy bien con Jardiel por su mezcla de lo popular y lo elitista, bañado de absurdo. «Me gustan muchísimo las situaciones -decía a ABC-, los personajes y, sobre todo, el uso del lenguaje, que no sé si se entendió bien en su época». Jardiel, sigue, «mezcla como nadie el humor y la poesía. Eso es Jardiel, esa unión. Y además es un autor muy moderno: esta función es prácticamente ciencia ficción».