Cultura - Teatros

«La Ternura» y «Sueño»: de la tragedia a la comedia

El Teatro de la Ciudad presenta sus nuevos montajes, dirigidos por Andrés Lima y Alfredo Sanzol

Chema Adeva, Laura Galán, Nathalie Poza, Ainhoa Santamaría y María Vázquez , en «Sueño»
Chema Adeva, Laura Galán, Nathalie Poza, Ainhoa Santamaría y María Vázquez , en «Sueño» - ABC

Después de la tempestad viene la calma, reza el dicho popular. Yes lógico que, en el teatro, después de la tragedia llegue la comedia. Y así lo ha hecho Teatro de la Ciudad, uno de los proyectos escénicos más ilusionantes de los últimos años, que crearon Miguel del Arco, Andrés Lima y Alfredo Sanzol. Estos dos últimos –Del Arco está embarcado actualmente en proyectos más kamikazes– han dado un paso más en el camino de investigación y puesta en escena que llevaron a cabo con la tragedia clásica. En esta ocasión han vuelto los ojos hacia la comedia, y tras un año de talleres el trabajo se ha concretado en dos espectáculos, ambos con William Shakespeare como inspiración, que se estrenan en el teatro de La Abadía: «La ternura», de Alfredo Sanzol; y «Sueño», de Andrés Lima.

Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Eva Trancón componen el reparto de «La ternura», mientras que Chema Adeva, Laura Galán, Nathalie Poza, Ainhoa Santamaría y María Vázquez son los intérpretes de «Sueño». En esta ocasión, y al contrario de lo que sucedía en las tragedias, no comparten escenografía y se presentan además en salas distintas.

Eva Trancón, Paco Déniz, Natalia Hernández y Javier Lara, en «La Ternura»
Eva Trancón, Paco Déniz, Natalia Hernández y Javier Lara, en «La Ternura»- ABC

Con Shakespeare como principal referente, tanto Lima como Sanzol han creado sus propios textos. «Hay mucho de “La tempestad”, de “Noche de Reyes”, de “Mucho ruido y pocas nueces”, de “Cuento de invierno”...» Y el propio autor cuenta la historia de «La ternura», que habla de La Reina Esmeralda, que para que sus dos hijas, Rubí y Salmón, no cumplan su destino de ser casadas con quien no quieren, huyen en un barco. Pero les sorprende una tempestad y terminan en una isla donde viven el leñador marrón con sus dos hijos, el leñador verde mar y el leñador azul cielo, que están allí para buscar un mundo sin mujeres.

Comedia romántica

Dice Sanzol que «quiero que “La Ternura” sea una comedia romántica con islas desiertas, naufragios monumentales, reyes frágiles, y reinas soñadoras, leñadores miedosos y pastoras tempestuosas, seres mágicos, situaciones imposibles, amores posibles, cambios de identidad, pasiones desatadas, odios irracionales, deseos incendiarios, giros sorprendentes, fantasmas borrachos, apariciones, desapariciones, encuentros, desencuentros y un deseo que une a todos: el deseo de encontrar “La Ternura” como sea, donde sea, con quien sea».

Y es que Sanzol ha escrito una «comedia romántica de aventuras» en la que «intento contar que no nos podemos proteger del daño que produce el amor. Que si queremos amar nos tenemos que arriesgar a sufrir. Y que tampoco los padres pueden proteger a los hijos del sufrimiento de la vida porque eso pone en peligro la vivencia de una vida plena». Para Sanzol, «la ternura es la forma en la que se expresa el amor; la ternura requiere fortaleza». El dramaturgo navarro asegura que la comedia es un género en el que se siente a gusto. «La actividad de hacer reír –cuenta– está en mi escritura desde niño. Mi aproximación al humor, a la comedia, es muy orgánica y muy física». El propio texto ha nacido de improvisaciones sobre la historia y del trabajo en los talleres en los que, cuenta Andrés Lima, se ha podido contar con gente tan distinta como Eduardo Mendoza, Josema Yuste, Carmen Machi, Irene Escolar o Aitana Sánchez-Gijón».

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