Kiril Manolov, sentado, junto José Manuel Montero, Valeriano Lanchas y Vicente Ombuena
Kiril Manolov, sentado, junto José Manuel Montero, Valeriano Lanchas y Vicente Ombuena - GUILLERMO MENDO
ÓPERA

«Falstaff»: la burla final de Verdi regresa a Sevilla

Cuatro funciones, a partir del 16 de febrero, presentarán una producción de acento clásico en el Teatro de la Maestranza

SEVILLAActualizado:

El nombre de Giuseppe Verdi evoca para muchos aficionados los títulos de grandes dramas y tragedias operísticas, como «Aida», «La Traviata», «Rigoletto» y «Otello». Sin embargo, el compositor italiano, tras más de cincuenta años de carrera, optó por una comedia como «Falstaff» para cerrar su producción lírica y hacer un nuevo guiño al universo de Shakespeare, que tan excelentes resultados artísticos le había reportado en el pasado.

El resultado es una comedia de enredos y equívocos que llega el 16 de febrero al Teatro de la Maestranza, donde solo se ha representado en la temporada 1996/97, en una nueva producción protagonizada por el barítono búlgaro Kiril Manolov, un reconocido intérprete de este caballero inglés pícaro, orondo y vividor, pero con tan buen corazón.

La ópera, que se representará también el 19, el 22 y el 24 de febrero, «presenta la victoria de la mujer y el triple engaño de Falstaff, que cree que es muy listo, comenta el director musical de esta producción, Pedro Halffter, en referencia a las mujeres inspiradas en «Las alegres comadres de Windsor» a las que trata de seducir el caballero.

«Falstaff es uno de mis personajes favoritos, uno de mis caballos de batalla. Lo he encarnado en más de diez producciones. Es muy difícil de cantar y actuar, pero lo más importante para hacerlo es ser buena persona, porque Falstaff lo es», explica el tenor búlgaro cuyos próximos compromisos pasan por «Simon Boccanegra», otro de su papeles fetiche, y su debut con «La dama de picas», de Chaikovski.

Con «Falstaff», Verdi logra a sus ochenta años y con un libreto de Arrigo Boito no solo su gran ópera cómica sino que consigue «reinventar un género que había dejado de practicarse y que había muerto con Donizetti, tras la ópera bufa de Rossini. Es, además, una ópera muy innovadora, con un gran ritmo, una acción que no para y una música vertiginosa», explica el director artístico del Maestranza.

La gran comedia italiana

Ese entronque con la gran tradición de la comedia italiana lo destaca también el director de escena, Marco Gandini, quien señala que este título «tiene ironía y comedia en máximo grado. El sentido de la comedia está en el ADN italiano, con la Commedia dell’Arte y la ópera bufa del XVIII. Esa línea genética se da por última vez en Italia en la ópera con “Falstaff” y con “Gianni Schicchi”, de Puccini. Ese sentido de la comedia ya siguió en los años 50 y 60 en el cine, con la comedia a la italiana».

Imagen del último acto de «Falstaff»
Imagen del último acto de «Falstaff» - ABC

El humor y la comicidad son, precisamente, dos de los aspectos más importantes a la hora de afrontar el trabajo con los cantantes que componen el reparto de una ópera donde, explica Halffter, «lo importante es el texto y los personajes, y que la música esté a su servicio. El humor hay que tomárselo muy en serio».

La teatralidad o el «drama musical» que la ópera propone es uno de los aspectos que más se han trabajado en los ensayos, en los que se podía ver al director de escena puliendo acentos con los intérpretes, mientras que el responsable musical les apremiaba para adapten sus fraseos a las exigencias de la partitura.

«Vamos más rápido que en la versión de Karajan», bromeaba uno de los cantantes en un momento del ensayo, mientras Marco Gandini pedía «más picante» al tenor David Astorga, que encarna a Fenton, en uno de los diálogos con Natalia Labourdette, que interpreta a Nannetta, los dos enamorados de esta comedia.

La presencia de Natalia Labourdette responde al interés del Maestranza por incluir a jóvenes cantantes españoles en sus repartos, en este caso, una joven soprano que ganó el pasado año con el certamen de nuevas voces de la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera.

«El premio me ha ofrecido la posibilidad de debutar en este señor teatro con una señora ópera como esta», explica la Labourdette, quien destaca que los cantantes «son el único instrumento que tiene la palabra», por lo que está disfrutando de un título cargado de dobles sentidos y evidentes complicaciones técnicas.

En el reparto, también destaca el barítono español José Antonio López, que debuta en el personaje de Ford en un gran momento de su carrera, tras haber cantado piezas como «La Pasión según San Mateo» y haber grabado la «Novena Sinfonía» de Beethoven, y con compromisos que incluyen citas en la Musikverein de Viena.

«He tenido papeles importantes y creo que han ido llegando en función de la evolución de mi voz. De mi personaje me gusta porque es muy serio y esa seriedad es la que hace que sea cómico total», afirma sobre una obra que no duda en calificar como difícil de interpretar, «no solo por la complejidad dramática, sino, sobre todo, por la musical».

Puesta en escena clásica

Esa «escritura orquestal difícil», en palabras de Halffter, obliga a una dirección donde lo importante es que «la orquesta fluya y refuerce las situaciones».

La ópera se presenta en el Maestranza con una puesta en escena que Marco Gandini no duda en denominar «clásica», realizada en coproducción entre la Showa University of Music y el Teatro del Giglio Showa, dos instituciones japonesas.

Pedro Halffter y Marco Gandini durante los ensayos
Pedro Halffter y Marco Gandini durante los ensayos - GUILLERMO MENDO

«El vestuario es de época y la escenografía también tiene elementos de época, pero la articulación de la escenografía es muy teatral, con un mecanismo que permite pasar rápidamente mediante encuadres que parten el escenario de un cuadro a otro en el mismo acto», explica en referencia a la necesidad de que la acción vaya a un ritmo trepidante.

Marco Gandini insiste en el calificativo de «clásico», que no «tradicional», para una puesta en escena que «persigue capturar el espíritu de la obra de un modo clásico, potenciando la expresión del texto, la palabra y la música» de una ópera que termina con la famosa fuga de «Todo en el mundo es burla», despedida del compositor italiano que puede leerse como su conclusión o sentencia final sobre el género lírico. «Todo es una burla, una farsa, es una metáfora no solo de la ópera, sino del ser humano», concluye Pedro Halffter.