Silvia Marsó y Felipe Ansola en una escena del espectáculo
Silvia Marsó y Felipe Ansola en una escena del espectáculo - ABC
CRITICA

Zweig en clave de musical

Silvia Marsó protagoniza esta adaptación de la novela «24 horas en la vida de una mujer»

SEVILLAActualizado:

Aparecen los personajes de una niebla de la memoria, quizás de un recuerdo. Nos adentramos en una historia del pasado o de ahora mismo. Stefan Zweig detrás de una historia de emociones analizadas con gran lucidez y en una intimista atmósfera musical.

Silvia Marsó es el alma de esta versión musical de la novela de Stefan Zweig «24 horas en la vida de una mujer». Ella produce y protagoniza la historia de la señora C., una viuda acaudalada que lleva una existencia apacible y tranquila.

Pero un día en un casino de Montecarlo su vida se vuelve del revés cuando conoce a un joven polaco que está a punto de suicidarse tras haberlo perdido todo en la ruleta.

La pasión hará que intente abandonarlo todo por ir tras ese joven. Ese día su existencia se transforma, porque también tendrá un amargo y desolador final. La señora C. ya anciana lo recordará como en un sueño, ya sin emociones.

Ignacio García dirige y adapta la novela de Zweig convirtiéndola en un espectáculo musical de cámara. Silvia Marsó muestra todas sus virtudes de gran actriz y cantante. Y lo hace con momentos especialmente brillantes como cuando pasa en un segundo de la hermosa madurez de la enamorada señora C. a la anciana que recuerda la pasión y derrota de ese vertiginoso día de su vida.

La acompañan en el escenario Felipe Ansola como el joven y Germán Torres en un interesante papel de narrador, destino o conciencia de los personajes.

Este musical de cámara da un tono intimista a la historia, pero quizás hay un exceso de narración cantada. Hubiera bastado con algunas canciones, porque los momentos hablados del gran texto de Stefan Zweig contienen suficiente intensidad, belleza y emoción.