Alejandro Talavante se dobla mirando al tendido en el prólogo de faena al tercer cuvillo
Alejandro Talavante se dobla mirando al tendido en el prólogo de faena al tercer cuvillo - Paloma Aguilar

San Isidro: tres estilos de torear, tres orejas

Ferrera, Manzanares y Talavavante cortan un trofeo en una noble corrida de Cuvillo

MADRIDActualizado:

Da gusto ver la Plaza rebosante de un público ilusionado por disfrutar con la corrida. (Carmena sigue sin enterarse de lo que aporta la Feria taurina a las fiestas de San Isidro y al turismo de Madrid). Un año más, se guarda un minuto de silencio por Gallito, el rey del toreo clásico.

Los toros de Cuvillo, ansiados por todos, flaquean pero tiene movilidad y son manejables; destacan tercero, quinto y sexto. Antonio Ferrera, Manzanares y Talavante cortan una oreja, cada uno: no llegan a la Puerta Grande pero dejan buen sabor, en tres estilos muy distintos.

Antonio Ferrera dibujó muletazos a placer
Antonio Ferrera dibujó muletazos a placer - Paloma Aguilar

Antonio Ferrera ha sufrido una evolución muy poco frecuente: desde la rapidez inicial, ha ido mejorando, buscando la lidia completa (como Gallito y Luis Miguel) y una estética personal, algo barroca y belmontina. Para los buenos aficionados –y en Madrid hay muchos– es, ahora mismo, uno de los diestros más interesantes. Esta tarde, deja muestras de su añeja torería, con momentos realmente hermosos. En el primero, que flaquea, torea con gran naturalidad y reposo, dando el medio pecho; algún remate por bajo levanta un clamor. Y la estocada es magnífica, entrando muy despacio. (La apunto para premio). Antes, una estocada así bastaba para la oreja, que se le concede.

El cuarto sale suelto, incierto, rebrincado: un simple capotazo circular, para recogerlo, provoca olés. El toro tiene poco fuelle, cae varias veces, se para a mitad del muletazo. Aún así, Antonio torea suavísimo, con muletazos sueltos de gran belleza; al final, naturales de frente, de uno en uno. Prolonga la faena y se equivoca. Hasta cuadrando al toro despliega su torería pero lo estropea con la espada.

José María Manzanares, en un pase de pecho
José María Manzanares, en un pase de pecho - Paloma Aguilar

Manzanares logró entrar plenamente en esta Plaza con su gran faena de hace dos años. Después del parón por la lesión, ha ido recuperando su sitio, con triunfos en Sevilla y Valladolid: el empaque natural y la estética mediterránea nunca se pierden. El segundo flojea, se echa a mitad de la faena. Se repite un número frecuente con este diestro, en Madrid: el sol le recrimina la colocación mientras la sombra le ovaciona, en una fuerte división, pero la faena no remonta. Todo lo tapa con un espadazo, entrando de lejos y rápido. Al quinto, jabonero sucio, lo recibe con buenas verónicas y preciosos delantales. Alegrándolo con la voz, lo mete en la muleta, conduce lejos las nobles embestidas, le da pausas; en los naturales, se lo enrosca a la cintura; uno de pecho, al hombro contrario, es casi un circular. Una faena en la que brilla el empaque de este torero, la estética mediterránea que fluye de sus muñecas con naturalidad. Se vuelca con la espada y, aunque queda desprendida, corta la oreja, que algunos protestan.

Alejandro Talavante, en un natural
Alejandro Talavante, en un natural - Paloma Aguilar

La carrera de Talavante ha sido cambiante, con estilos bastante diferentes, desde el inicial seguimiento a José Tomás (la huella de Antonio Corbacho) y la incorporación de novedades mexicanas. Parece haber encontrado plenamente ya su lugar como un torero artista, capaz de realizar faenas bellísimas pero desigual; si no lo ve claro, suele cortar por lo sano. En la forma –tan buena o tan mala– de realizar la suerte suprema se ve la huella evidente de si ha estado a gusto o no… Hoy le tocan dos buenos toros y a los dos los torea con primor. En el tercero, que no para de embestir, comienza sujetándolo, rodilla en tierra, algo que encandila al público. En el tendido 6, el sitio adecuado para un toro que ha manseado, liga buenos naturales y mejores derechazos: estocada corta y una oreja. El último suscita grandes esperanzas (se llama «Rosito», como el del triunfo de Roca Rey en Fallas). Después de derribar a Manuel Cid, se luce a caballo Miguel Ángel Muñoz; también, Trujillo, en dos pares extraordinarios, ganándole la cara al toro. Comienza Alejandro con muletazos desmayados, parece que vamos para éxito grande pero el toro se viene abajo y pincha, perdiendo la oreja y la Puerta Grande.

A mi amigo Santiago le han gustado, sobre todo, las tres primeras estocadas y la añeja torería de Ferrera: algo, hoy, muy poco frecuente. Hemos visto tres estilos muy diferentes de interpretar el toreo: los tres son válidos y han encantado a este exigente público. El arte del toreo –como los senderos del Señor– es muy variado pero nos conduce a la emoción y la belleza.

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Sexto toro

Plaza 1
Plaza 1

Quinto toro

Cuarto toro

Tercer toro

Segundo toro

Primer toro

Paseíllo

Ambiente

Sorteo

Cartel