Los ganaderos Daniel Martínez de la Fuente y Manuel de la Fuente Rufino -
Los ganaderos Daniel Martínez de la Fuente y Manuel de la Fuente Rufino - - LORENA MUÑOZ
REPORTAJE

Hijos de Dolores Rufino, 180 años de historia ganadera

La ganadería, en manos de la misma familia desde 1838, lidia una novillada el 7 de junio en la Plaza de Toros de Sevilla

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En una bonita finca en la localidad sevillana de La Puebla del Río, en «Buenavista» se encuentra la ganadería Hijos de Dolores Rufino. Este jueves lidian en la Plaza de Toros de Sevilla una novillada con picadores del abono maestrante. Manuel de la Fuente Rufino y Daniel Martínez de la Fuente, hijo y nieto de quien da nombre al hierro son los encargados de «la empresa familiar de los cinco hermanos y somos los que llevamos la finca, el campo y la ganadería».

Días antes de esta «presentación» en la Real Maestranza nos reciben en su casa para hablar del festejo y de la larga tradición ganadera de la familia que cumple 180 años en este 2018. El comienzo se remonta a 1838 y ha pasado por distintas generaciones. El nombre de Dolores Rufino Martín une a dos familias: la hija de José Rufino Moreno Santamaría y Rocío Martín Carmona y su abuelo Anastasio Martín Suárez.

Manuel de la Fuente -que tiene un hijo novillero, Daniel de la Fuente-, explica los cambios que se han dado en los últimos años. «En 1983 se hizo cargo de la ganadería mi madre Dolores Rufino pero tras tentar los machos y las vacas vimos que con lo que teníamos no podíamos funcionar. En 1992 compramos una punta de vacas y dos sementales a Gabriel Rojas y lo tuvimos hasta 2011 y en 2012 se limpió toda la ganadería del encaste de Anastasio Martín y de Núñez». De esta forma en 2012 compraron a Gonzalo Domecq la mitad de la ganadería La Martelilla. «Lo que tenemos ahora es puro Marqués de Domecq», señalan.

Una ganadería joven pero que ya empieza a dar sus frutos. «Es poco tiempo lo que llevamos pero estamos reuniendo parte de los frutos de Gonzalo y de los nuestros que está también empezando a andar». Hasta el momento se están lidiando novilladas para dar el salto a las corridas de toros en un par de años. Ya saben lo que quieren: «La sangre Domecq la tenía muy definida Gonzalo y era muy regular. Queremos seguir en esta línea: que el toro humille, que se desplace, que obedezca, que galope y ponga la cabeza, que deje estar al torero y que sea bravo que es muy difícil de conseguir».

Son conscientes de la importancia de la historia. «Estar 180 años en la mismas manos la ganadería, la finca y el hierro es una meta muy difícil de alcanzar eso se lo debemos a nuestros antecesores. No sabemos hasta dónde vamos a llegar pero al menos estamos en el camino», aseguran.

La ganadería siempre ha pastado en la Marisma, ahora en «Buenavista», antes en «La Marmoleja». «La finca que heredamos de nuestro abuelo la dedicamos a la agricultura y desplazamos la ganadería hasta aquí. Buenavista era de mi padre y hemos mantenido todo lo de nuestra familia, lo mismo en ganado vacuno, como ganado caballar, angloárabe de caballos cruzados», destaca Manuel.

El reto más próximo es lidiar en la Maestranza. «Para nosotros es una meta grande que teníamos con mi madre y lo hemos logrado con el encaste Domecq. Hemos lidiado en Madrid novilladas y sobreros y en nuestros tentaderos son habituales las figuras del toreo», aseguran. Por la finca han pasado muchos toreros, como Roca Rey, Manuel Escribano, Pepe Moral, Manuel Jesús «El Cid» y Morante de la Puebla que es de la casa.

«Este año no teníamos para estar en dos plazas de primera y hemos preferido ir a Sevilla», señala Daniel que coincide con su tío en que se pasan muchos nervios antes de lidiar. ¿Qué esperan de Sevilla? «Con mucha responsabilidad, deseando que le sirva a los novilleros y que el público esté contento, que sea un éxito. Cada vez que lidiamos lo pasamos muy mal». Es una circunstancia que comparten muchos ganaderos. «Tú embarcas los toros a la plaza pensando que llevas lo mejor pero es una incógnita. Dios dirá», concluyen.