Pepe Moral en el apunte de Humberto Parra
Pepe Moral en el apunte de Humberto Parra - ABC
CONTRACRÓNICA

La leyenda debe continuar

Manuel Escribano, Pepe Moral y Miura protagonizan una preciosa tarde de toros como colofón de la Feria de Abril

Actualizado:

Como un combate de boxeo habían planteado Manuel Escribano y Pepe Moral el mano a mano que cerró la Feria de Abril. En un original video promocional, lo dos toreros sevillanos se enfrentaban en un ring vestidos de boxeadores. Prometían pelea y rivalidad con una ganadería de leyenda conocida por ambos. Dos orejas le cortó Escribano a «Datilero» en 2013, cuando sustituyó a El Juli, cogido dos días antes. A «Amapolo» le cortó una Pepe Moral en 2017, aunque le pidieron la segunda, tras firmar unos excelentes naturales.

La corrida tuvo interés desde el principio hasta el final. No hubo ni un minuto de tregua entre los toreros. Aprovecharon todos los turnos de quites. Al ruedo de la Maestranza salieron siete miuras de distinta condición. «Trianero» fue sustituido por «Limeño». El primero, «Redondito», marcaba 606 en la tablilla y no le sobraba ni un kilo. A la velocidad del AVE se arrancó en banderillas, un tercio en el que Manuel Escribano volvió a entregarse.

Con un pase cambiado por la espalda de infarto comenzó de muleta al que abrió plaza que cada vez que derrotaba hacía volar los avíos. A dejarse la vida se fue a chiqueros Escribano en el tercero. Hubo tres largas de rodillas más antes de templarse con suavidad en las muñecas. Luego sonó el pasodoble Dávila Miura en banderillas, el tercer par al quiebro. Volvió a arriesgar en el quinto con un par sentado en el estribo de auténtica locura. Tuvo mucho mérito la fuerza mental y la honradez del sevillano. Sin cortar trofeos se fue dos veces a portagayola tras la devolución y aunque la gesta no tuviera el eco que debiera en el tendido, Escribano aguantó los parones y volvió a hacer la apuesta con la muleta.

Con las mismas armas le respondió un Pepe Moral inspiradísimo cuando se fue a chiqueros en el cuarto. Templado, con la cabeza despejada, sabiendo qué hacer en cada momento, bien colocado, dando los toques precisos, llevando la muleta a la altura adecuada, sin dar tirones. Toreó su primera corrida de miura el año pasado y ya es un maestro con este tipo de toros.

Su quite a la verónica y la media de remate del quinto bis fue soberbio. En sus faenas tuvo sentido de la medida. Suavidad en los muletazos. Calidad en los pases de pecho. Le cortó una oreja a «Londrito» y le pidieron las dos de «Limonero» pero en el palco, la presidenta dejó fuera el pañuelo blanco y se quedó en una. Otras dos orejas de los miuras que le deben servir y el lamento por tener tan cerca, otra vez, la Puerta del Príncipe.

El final del festejo y de la Feria de Abril de 2018 fue muy poético. Además del toque largo de los clarines comenzó a tronar la tormenta y el cielo se iluminó con relámpagos. Mientras toreaba Pepe Moral un espontáneo se arrancó a cantar un fandango. Después se escuchó otra voz femenina. Aquello parecía un recital de flamenco. La entrega de los toreros con la de Miura había sido de cante jondo.