Mireia Belmonte logra el récord de los 400 metros individuales femeninos en agosto de 2017
Mireia Belmonte logra el récord de los 400 metros individuales femeninos en agosto de 2017 - EFE

Deporte femenino«La situación del deporte femenino es igual que hace 25 años»

Las atletas españolas siguen enfrentándose a los mismos problemas que hace décadas y reivindican una mejora de sus condiciones laborales

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Precariedad laboral, escasa cobertura en los medios de comunicación, existencia de cláusulas antiembarazo, desigualdad en las ayudas recibidas... Estos son algunos de los problemas a los que se enfrentan las mujeres deportistas en nuestro país. Aunque este 8 de marzo estas demandas dispongan de un importante altavoz, la realidad es que existen desde hace tiempo, sin ser escuchadas y atendidas por las autoridades competentes. La 'Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional' se ha querido sumar a las reivindicaciones del día de hoy, asegurando que les «sobran motivos para hacerlo».

Pilar Calvo, secretaria general de la AMDP, afirma que «el deporte es un fiel reflejo de la sociedad y la discriminación que existe en ella es mucho más evidente dentro de él». Por ello, desde la AMDP se ha redactado un manifiesto por la igualdad en el deporte y se denuncia desde hace tiempo la realidad de las atletas: «La situación es la misma que hace 25 años. Si existe una mejora, es tan pequeña que no se puede tener en cuenta».

La historia del deporte femenino es la de una lucha continua contra las dificultades. Desde que en 1924 Lilí Álvarez se convirtiera en la primera mujer en representar a España en unos Juegos Olímpicos, las deportistas han logrado, con su talento y su insistencia, sacar la cabeza en un mundo reservado durante mucho tiempo a los hombres. Arantxa Sánchez Vicario, Mireia Belmonte, Garbiñe Muguruza, Ruth Beitia o Laia Sanz son solo algunos de los ejemplos de mujeres que han logrado superar los obstáculos y salir campeonas.

Sin embargo, pese a que las mujeres se han sobrepuesto a las barreras y han logrado la equiparación en cuanto a éxitos, aún queda mucho por hacer. El deporte femenino no puede valerse únicamente del talento y sudor de sus integrantes, sino que necesita de un reconocimiento institucional y social para su crecimiento en busca de la igualdad. Las mujeres deportistas reclaman lo que les pertenece: mismas reglas de juego que en las modalidades masculinas, lucha contra la discriminación y los abusos, una nueva ley del deporte, existencia de ligas profesionales femeninas, creación de convenios colectivos, etc.

En España, según los datos facilitados por el Consejo Superior de Deportes en 2017, tan solo el 21,5 % de las licencias federativas son de las mujeres, suponiendo éstas un 35,4 % del total de deportistas de alto nivel. Si atendemos a la representación femenina en los Juegos Olímpicos, podemos observar cómo las mujeres se han ido abriendo paso. Barcelona 92 fue un punto de inflexión en este sentido, triplicándose la presencia femenina aquella edición. Más tarde, tanto en Londres 2012 como en Rio 2016, las deportistas españolas aportaron más metales al medallero que los hombres. Esta circunstancia, en cambio, no se ve reflejada en el día a día de las deportistas. «En los Juegos de Rio las mujeres obtuvieron, con menos recursos, más medallas que los hombres. Si se invirtiera lo mismo en nosotras que en ellos, a saber lo que conseguiríamos», dice Pilar Calvo.

Brecha salarial y cobertura en medios

El tenis es uno de los pocos deportes que ha intentado atajar la brecha salarial existente entre mujeres y hombres. Desde hace años, los premios en los Grand Slam son iguales para ambos géneros, si bien en el resto de torneos esta equiparación no existe. Así, por ejemplo, solo Serena Williams se encuentra en la lista de deportistas más ricos de la revista 'Forbes'. Una única mujer en una lista de cien personas. Otro dato que evidencia la desigualdad salarial es que las diez futbolistas mejor pagadas del mundo no lleguen a los dos millones de euros en su conjunto, un salario similar al que tienen varios jugadores de fútbol de equipos de Primera división.

Además, otro problema sonrojante es el relativo a los patrocinios. Las mujeres, que conviven con salarios notablemente inferiores a los de los hombres, tienen que conformarse únicamente con el 0,4 % del pastel referido a los patrocinadores. Esto último va ligado, sin duda, a la exposición en los medios de comunicación. Desde la AMDP reclaman una cuota del 50 % para el deporte femenino en los medios públicos, algo muy lejos hoy en día. «Si el deporte femenino saliera en televisión, la gente lo vería. No es cuestión de deporte masculino o femenino, es cuestión del deporte que sale por la tele», dice Pilar Calvo.

Según un estudio realizado por la Universidad Carlos III de Madrid, tan solo el 5 % del espacio de la prensa deportiva va dedicada a las mujeres. Aunque los éxitos femeninos están ahí, los medios no se hacen el suficiente eco de ellos. «Cuando no hay repercusión ni visibilidad, los patrocinadores no quieren patrocinar a las mujeres. Se gastan dinero en los que salen», sentencian desde la AMDP.