La edad de oro de los deportes de invierno

Por primera vez en años, las opciones de medalla en los Juegos de Pyeongchang 2018 serán reales

MadridActualizado:

A poco menos de un año para que la llama olímpica arda en Pyeongchang, pocas cosas quedan ya al azar. Está preparada la ciudad coreana, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno, y por primera vez en años parece que también lo estará la delegación española. Porque los de 2018 pueden ser los Juegos más exitosos para el país, que tras años de trabajo en la sombra espera recoger los frutos de ese trabajo en la sombra en forma de metal. «Las expectativas son mejores que nunca. Tenemos posibilidades reales de medalla en varias disciplinas con una generación de jóvenes deportistas que atraviesa un momento espectacular y que encaran la cita con gran optimismo», reconoce a ABC Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español.

Fabricar un campeón es una tarea muy complicada. Requiere inversión, compromiso, pasión... y una pizca de fortuna. Una receta en la que no puede faltar ningún ingrediente y que no asegura los resultados, aunque los acerca. Hasta Pyeongchang, la cosecha nacional en los Juegos de Invierno se reduce a las medallas logradas por los hermanos Fernández Ochoa. «Paquito», oro en el eslalon en Sapporo 1972; y Blanca, bronce en esa disciplina veinte años después, en Albertville 1992. Dos pioneros, talentos que salieron casi de la nada y que no lograron enganchar a las siguientes generaciones.

«Tener campeones ayuda. Este tipo de figuras son muy importantes para captar nuevos deportistas y éxitos como los de Lucas Eguibar y Regino Hernández en el Mundial de Sierra Nevada son clave. Cualquier deporte es exitoso porque hay héroes y nosotros ahora volvemos a tenerlos», afirma a ABC May Peus España, presidente de la Federación de Deportes de Invierno (RFEDI).

El dirigente, que aterrizó en el cargo después de Sochi 2014, mira hacia los Juegos de 2018 con optimismo tras dos años y medio de trabajo muy duros. «Estamos evolucionando. Tenemos ilusión y las ideas claras para poder llegar bien a Pyeongchang. La idea no es ir allí con un gran número de deportistas que supere a los 20 de hace cuatro años, sino hacerlo con aquellos que puedan ir para competir. Allí no se va a coger experiencia, sino a luchar con los mejores», apunta orgulloso poniendo de relieve la nueva filosofía de su federación, la misma que hace unas semanas exhibía Raúl Chapado, mandamás del atletismo nacional, antes del Europeo de pista cubierta donde España logró cuatro medallas.

Pocas infraestructuras

Los deportes de invierno han estado relegados históricamente a un segundo plano en España, donde, por ejemplo, ni siquiera hay un Centro de Alto Rendimiento de hielo. Aunque haya sido de manera inconsciente, lo cierto es que el tratamiento recibido por el gran público y las instituciones han complicado mucho la llegada de resultados. Aún así, talentos como el de Javier Fernández –pentacampeón de Europa y doble campeón del mundo– o el de Lucas Eguibar han roto los límites y lideran a una generación que brilla sin complejos y que apunta alto en los Juegos del próximo año.

«Los éxitos de Javi nos han hecho crecer. Siempre hemos sido el hermano pobre de los deportes en España, aunque esa mentalidad va cambiando poco a poco. Nos faltan instalaciones para poder desarrollarnos con normalidad, porque sin ellas es difícil que haya técnicos de calidad y que salgan deportistas. La mayoría, hoy en día, tienen que irse fuera para poder triunfar», lamenta Frank González, presidente de la Federación española de Hielo.

La falta de recursos hace complicado establecer un plan de cantera y desarrollo. En los últimos años, los deportes de invierno en España han tratado de acercar el hielo y la nieve a los colegios, aunque reconocen que aún es complicado. «Que la nieve esté lejos no es una excusa. Hay países como Gran Bretaña, que no es un país con nieve que digamos, y cuya inversión y mimo por los deportes de invierno les hace ganar medallas. Si se quiere, se puede. Podrían hacerse más programas con los colegios, construir alguna pista de lanzamiento, de hielo...». Habla Ander Mirambell, que sabe bien lo que es tener que buscarse la vida para poder llegar a convertirse en una de las figuras mundiales de skeleton. El catalán, ejemplo de tenacidad y constancia, afirma que «la crisis hizo mucho daño a los deportes de invierno» y que se tardó mucho en recuperar los niveles de inversión previos al declive económico. «Los Juegos se ven cerca y a la vez están muy lejos. Apenas quedan doce meses, pero hay una larga clasificación aún por medio en la que puede pasar cualquier cosa», señala el deportista a ABC desde la ciudad donde se disputará la cita olímpica. Allí ha disputado la última prueba de la Copa del Mundo y ha estrenado la pista en la que tratará de hacer historia para el deporte español.

La suya, quizá la más osada, será una más de las apuestas de medalla del deporte español en Pyeongchang. Junto a Javi Fernández y Lucas Eguibar, aparecen su nombre, el de Queralt Castellet y el de Regino Hernández, como aspirantes al podio en una cita que quiere ser histórica para España.