La tranquilidad de Hayes, el contrapunto a la explosividad de Rahm
La tranquilidad de Hayes, el contrapunto a la explosividad de Rahm - ABC

GolfHayes, el domador de Jon Rahm

El león de Barrica ha conseguido sus cinco triunfos con un caddy experto a su lado que sabe manejar sus emociones

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Sudoroso, apartado del tumulto y con lágrimas en los ojos. Así celebró Adam Hayes el triunfo de Jon Rahm en el Open de España, el quinto de una lista que parece no haber hecho más que empezar. El escudero del vizcaíno es un hombre discreto que busca siempre el segundo plano, pero que responde al tópico de que «detrás de un gran jugador hay un gran caddy». En todas las victorias del español ha estado presente el de Florida, que se ha convertido en su mas fiel consejero, en el hombre en quien puede confiar con los ojos cerrados. En un pilar más de su juego.

En sus primeros meses como profesional, Jon llevó a su lado a Ben Shur, un amigo de la universidad con quien brilló en sus primeras comparecencias. Pero pronto se vio que para llegar a lo más alto necesitaba en la bolsa a alguien con experiencia, que supiera lo que era el PGA Tour y que no fuera igual que novato que su jefe. De manera que, en octubre de 2016, Jon anunció que contrataba a Adam Hayes como asistente. «Cuando me llamaron para trabajar juntos no me sorprendió mucho porque ya había oído algún comentario al respecto -recuerda-. De todas formas, aunque siempre es agradable estar en el punto de mira de los grandes jugadores, soy humilde y sé que tengo que trabajar duro cada día para seguir mereciendo su confianza». Esas cualidades, la humildad y la capacidad de trabajo le habían servido para sumar 17 años de experiencia en el circuito con jugadores como Russell Henley, Vaughn Taylor, Webb Simpson, Jason Dufner, Ben Crane o Jonathan Byrd, con quien triunfó en Las Vegas en 2010.

Desde que le contrataron, Hayes supo que le había tocado la lotería: tenía en sus manos un diamante en bruto que no tardaría en dar beneficios. «Siempre supe que iba a ganar torneos -confiesa- pues es algo que notas cuando trabajas con jugadores de su carácter. Pero que fueran cinco en apenas año y medio de trabajo era impensable». A los tres meses de empezar su relación ya se estrenaron en San Diego y, desde entonces, acumulan cinco títulos en su palmarés. Con una estrategia muy clara, mantener siempre la calma y no dejarse llevar por las emociones más de lo necesario. «Es buenísimo mentalmente y físicamente también es un portento. Si sigue manteniéndose calmado, haciendo las cosas bien y con la mente despejada, seguro que vendrán más triunfos».

Un grande, la próxima meta

Después de demostrar que sabe ganar, Rahm está exhibiendo ahora una capacidad tremenda para aprender de sus errores. La experiencia que va acumulando la absorbe de una manera inusitada. «Estaba molesto porque el año pasado no jugó bien en Valderrama, al tener mucha presión ante su público -reconoce-. Sin embargo, aquí en Madrid, pese al viento, ha manejado muy bien sus emociones y ha sacado adelante el torneo. Estoy muy orgulloso de él, porque sé que ha sido una semana muy dura viniendo directamente desde el Masters».

Los objetivos, ante tal precodidad, han ido cambiando con el tiempo y ahora la (bendita) duda es si llegará antes una victoria en un major o el número uno mundial. «Jon es un gran jugador, con un talento enorme y no me ha sorprendido el nivel que ha alcanzado, aunque sí que lo hiciera tan rápidamente -apunta-. Ahora bien, si tenemos que elegir entre ganar un grande o llegar a a la cima del ránking prefiero lo primero. Ser el número uno es el resultado, no puede ser el objetivo. Ganar un "major" es el mayor orgullo para un jugador. Intentaré ayudarle a lograrlo con todas mis fuerzas».