Fútbol

Vómitos, fiebre y desmayos

Pablo del Río, psicólogo del Consejo Superior de Deportes, aconseja entrenar los miedos de los deportistas

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El miedo al fracaso, la sensación de opresión, dolor o sufrimiento han existido siempre en el deporte. La evolución se mide ahora en el amparo profesional de un colectivo que antes era auscultado con rechazo, los psicólogos. No hay deportista español de elite que se precie que no haya trabajado con un especialista dotado de sensibilidad para el conocimiento del comportamiento humano. Un día de 1993, Benito Floro contrató a un psicólogo, Emilio Lamparero, para manejar los egos en el vestuario del Real Madrid y la crítica casi se lo merienda vivo por snob. Hoy los futbolistas reconocen la necesidad de recurrir a la competencia de estos licenciados. «Igual que contratas a un carpintero o a un abogado, hay que acudir a un psicólogo para buscar ayuda cuando no sabes canalizar la presión o la angustia te invade», asegura Fernando Giner, exjugador del Valencia.

Pablo del Río ejerce como psicólogo en el Consejo Superior de Deportes y la Residencia Blume, donde cientos de deportistas acumulan horas de trabajo mientras imaginan medallas o campeonatos. Del Río ha asesorado a Carolina Marín, Garbiñe Muguruza o Feliciano López, entre otros. También a apellidos desconocidos que aspiran a un hueco entre la elite.

Asegura Del Río a ABC que todos los miedos de los deportistas «provienen de la amenaza». «Cuando se detecta la amenaza, el organismo se manifiesta a través de la angustia y ofrece diversas respuestas. Se ve de todo. Lo más común son vómitos, malas digestiones, dilatación de las pupilas, diarreas, taquicardia, un carácter más irascible, pero también episodios de fiebre e incluso desmayos».

«La ansiedad no es mala ni negativa, el problema es querer dar una respuesta inmediata –comenta el psicólogo de deportistas–. Lo correcto es pensar, vale, tengo ansiedad, pero voy a canalizarlo a mi favor. Me ahogo y me pregunto, ¿pero de qué tienes miedo? Todo esto hay que entrenarlo, como se entrena un saque de esquina en el fútbol o una volea en el tenis».

A Pablo del Río le sale natural la conversación sobre el contenido temático de los futbolistas Mertesacker y André Gomes. «Es miedo que afecta al rendimiento. Lo pasan mal y se ven incapacitados para desarrollar sus habilidades. Si vas a lanzar un penalti o un triple en el último segundo, hay que verlo como una posición neutra. Puede pasar cualquier cosa y lo tengo que asumir. La negatividad aumenta la ansiedad. Si pienso antes en el resultado que en lo que debo hacer, estoy anticipando el fracaso».

Ansiedad y bloqueo

«La ansiedad que se advierte en las palabras de estos futbolistas no es más que miedo, temor y bloqueo. Cuando esto sucede, no avanzas, no puedes evolucionar, tienes que entrenar los miedos –explica el psicólogo especializado en deporte–. Si un niño que juega al fútbol en la liga de su barrio llora cuando pierde un balón o tira mal una falta, es negatividad y bloqueo. Si no te diviertes a esas edades, sufres demasiado pronto. Lo que más me llama la atención de las palabras de Mertesacker es que pueda llevar tantos años así y que no lo haya manifestado antes».