Juan Sabas:«Me arrastré por debajo de la mesa y le pinté los zapatos a Lopera y Serra»

Por  7:14 h.

—Acababa de llegar al Betis, Alexis se me acercó y me dijo: «Me han dicho que tú eres muy valiente y muy gracioso». Lo miré y le respondí: «Y a mí que a ti te gusta mucho apostar». Pues acabamos al poco haciendo algo increíble… Fuimos a cenar al restaurante La Isla con Lopera, con el míster, que era Serra Ferrer, y toda la plantilla. Estábamos en una mesa de esas largas y dio la casualidad de que el presidente y el entrenador se sentaron en una esquina y Alexis y yo en la otra. Me acordé de la conversación que habíamos mantenido unos días antes y se lo dije: «Alexis, ¿cuánto te juegas si soy capaz de meterme por debajo de la mesa y pintarle, mancharle los zapatos a Lopera y Serra?». Claro, se creería que no lo iba a hacer. Pero lo hice.

—¿Y cómo lo hizo?
—Le pedí al camarero un botecito de cebralín y al poco dije en voz bastante alta que me iba al baño. Pero me agaché. Sólo Alexis me vio. Y empecé a arrastrarme. ¡Uff! Llevaba unos metros y empecé a arrepentirme. Llevaba poco tiempo en el Betis y no sabía qué podía pensar la gente. Vi tantos pies que no pude contenerme y manché a varios compañeros. Al final llegué hasta Lopera y Serra y empecé a darle caña al botecito… Luego, cuando ya había hecho el trabajo, me volví a mi sitio. Todavía me acuerdo de la cara de Alexis. Estaba flipando. Esperé unos minutos y dije en voz alta: «¿Qué os parece si pagan la comida los que tengan los zapatos sucios?» ¡Fue increíble! Todos mirándose los zapatos y Lopera y Serra extrañados.
—¿Quién pagó?
—Lopera, Lopera. claro. Y no sé si Serra también…
—¿No se enfadaron?
—No, que va. Se lo tomaron muy bien. El míster era serio en los entrenamientos, pero luego yo creo que fue entendiendo cómo era yo, me dejaba como algo imposible. Un día, incluso, en unos regalos del amigo invisible, le regalamos una fusta.
—Usted, ¿no?
—Sí, sí. Pero a muchos les gustó la idea, ¿eh? ¡Ah! Por cierto, leí la entrevista a Pier, esa en la que le dijo que algunos jugadores se escondían en los árboles para no correr más. El otro era yo.
—Está bien reconocerlo…
—No, no, si lo digo porque Pier no contó toda la verdad. Mire, lo hicimos dos veces. Fue en la pretemporada de Holanda. Pero lo más increíble fue que en una de ellas vimos a Serra tan cerca que nos escondimos tanto que acabamos perdiéndonos. No sabíamos ni dónde teníamos que ir. Recuerdo que ese día corrí más que en toda mi vida. Bueno, también otro día casi corro tanto. Pero eso fue por un susto, ¿eh?
—Cuente, cuente.
—Yo pasaba mucho tiempo con Jaime Quesada. Pues hubo un tiempo en el que hablaba mucho de lo fuerte que estaba su perro, de que la casa estaba más protegida así.. La verdad es que el perro era inmenso. Era un pastor alemán, un cachorro, pero la verdad es que asustaba. La casa estaba yendo a Coria. Pues un día, como Jaime no paraba de hablar del perro (se ríe) le dije que se olvidara de eso de la seguridad de la casa, que con ese perro cualquier ladrón podía entrar. Me dijo que era imposible, que no sabía de lo que estaba hablando. Y no se me ocurrió otra cosa que decirle que yo iba a hacer de ladrón, que saltaría la valla…
—¿Lo hizo?
—Claro, claro. Estaba todo preparado. Salté y de repente me vi dentro de la casa. El perro se vino para mí, ahí sí que me asusté… ¡Uff! Me puse a gritarle, le dije que se fuera para atrás…. ¡Y lo hizo! (Se ríe). Jaime parecía todo picado, empezó a llamar al perro para que me atacara. Pero nada, nada.
—¿Alguien se la ha liado a usted?
—Claro, hombre, imagínese… En eso era un artista Pedro Jaro, el portero. El tío, antes de los partidos, se tomaba un café supercaliente y se acercaba para decirte algunas cosas, que si había que atacar más, que si había que tener cuidado con algún jugador y, de repente, te ponía la cuchara hirviendo en un brazo, o en la pierna. ¡Uff! Salia como una moto al campo. ¡Es que se me quedaba una marca roja! De eso no me voy a olvidar en mi vida.
—Si le digo Rafael Gordillo ¿qué me dice?
—El más grande. La mejor persona que he conocido en un vestuario. Tuve la suerte de sentarme al lado de él. Todos los días llegaba y nos decía que había que ayudar a unos niños pobres, a unos enfermos… ¿Sabe lo que hacía cuando alguien no ayudaba? Se quedaba en el vestuario más tiempo que el resto, cogía los calzoncillos de los que pasaban del tema y los metía en el congelador. Impresionante. Y otra cosa increíble. Cada vez que jugábamos en casa y cuando yo no jugaba como titular me iba al banquillo para ver una cosa…
—¿El qué?
—Espere, espere, que se lo cuento… Salían a calentar 10 futbolistas y el Gordo se unía a los siete u ocho minutos… ¡Uff! El estadio se venía abajo. Yo aprovechaba para verlo cada vez que podía. Rafael tendría 36 años, había hecho todo en el fútbol, ¿y sabe lo que hacía? En el primer viaje me quedé de piedra. Parecía otro utillero. Se ponía a cargar de todo con tal de ayudar a Alberto Tenorio, que ya tenía una edad. Eso me dejó de piedra.
—¿Alguna historia con guasa también habrá?
—Claro. Ahora que estamos en Feria la puedo contar. Llegaba todas las mañanas con los zapatos manchados de albero. Un día creo que lo vi con una guitarra. Con el Gordo todo era distinto.
—Usted también me parece distinto…
—¿Sí? ¿En qué?
—Irradia mucha ilusión en los tiempos que corren y se agradece bastante.
—Bueno, sí. Ya lloré demasiado. Mi padre, con sólo 47 años, falleció. Y mi madre, que tenía 40, pues se tuvo que poner a limpiar casas. Mi hermano mayor, con sólo 19, cogió el taxi de mi padre. Yo también me hice taxista para traer dinero a casa. Teníamos dos hermanos más… Las mañanas las pasaba en el taxi y las tardes entrenaba con el Pegaso. Y mire, ¿sabe una cosa? Me acuerdo mucho de mi padre, pero mucho… Él le decía a sus amigos: «Mi hijo Sabas va a jugar algún día en Primera». Y claro, yo veía cómo la gente se reía.
—Hoy se ríe usted del mundo. Felicidades.
Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Dr (Univ. Loyola Andalucía). A Balón Parado (SFC TV). Canario en Sevilla
@MiguelMarrufo y yo a ti, hermano - 4 horas ago