Joaquín: “A veces prefiero a Lopera en persona y otras en busto, dependiendo de cómo le coja el día”

Por  0:22 h.

Casi siete meses después de su marcha al Valencia, Joaquín Sánchez sigue recordando sus escapadas por la banda derecha en el Betis. Quizás porque las cosas no le van del todo bien en su nuevo equipo, o porque, como él mismo dice, su casa siempre llevará el nombre del conjunto verdiblanco. El de El Puerto de Santa María se desnuda en esta entrevista.

-Decía Gordillo que él trabajaba en Madrid pero que vivía en Sevilla, que cuando cerraba la puerta detrás de sí en su chalet en La Moraleja estaba en el Polígono San Pablo. ¿Y usted, trabaja en Valencia y vive en Sevilla?

-Sí, por el estilo, es verdad que me he adaptado muy bien a Valencia, una ciudad muy cómoda, pero en cuantito tengo tres días libres me voy para Sevilla y me quedo en mi casa, que es en donde más cómodo me encuentro, con mi gente y mi familia.

-Ahora que juega ya con cierta regularidad parece haber recuperado la sonrisa…

-Hombre, estoy jugando un poquito más, pero no estoy teniendo la continuidad que quiero. Todavía me queda para ser yo. Los primeros meses no han sido fáciles y he pasado por momentos delicados y tristes, pero confío en darle la vuelta a la tortilla.

-No se habrá arrepentido de marcharse del Betis, ¿no?

-¿Arrepentirme? No, eso no. Cuando tomo una decisión, sobre todo de este nivel, tiro para adelante como sea. Las decisiones las tomo por muchos motivos y en ningún momento me he arrepentido. Lo que pasa es que el cambio ha sido fuerte y el periodo de adaptación está ahí.

-Dicen en Valencia que con Sánchez Flores está aprendiendo a trabajar, que en Sevilla sólo se divertía.

-No comparto esta opinión; en Sevilla también trabajaba, lo que pasa es que la forma de jugar en el Valencia es diferente, aquí cada jugador tiene muy clara tácticamente su forma de jugar, no sólo atacando, sino también defendiendo. Son formas distintas de ver el fútbol. Pero bueno, lo que sí digo es que para jugar al fútbol tengo que divertirme.

-¿Cómo es su vida en Valencia?

-No cambia mucho con la que tenía en Sevilla, con mi familia y mis amigos, que gracias a Dios vienen mucho a verme. Ahora también con mi niña, con la que pasamos mi mujer y yo la mayor parte de nuestro tiempo. Y bien, conociendo gente, que me ha mostrado su cariño de verdad. Ya sabe que los futbolistas nos tenemos que mantener un poco al margen porque es complicado fiarte, pero la gente que he conocido me ha caído muy bien. A mi mujer quizás le ha costado un poquito más adaptarse a la ciudad. Yo estoy todo el día entrando y saliendo, mientras que ella pasa la mayor parte del tiempo en casa. Cuando está un poquito agobiada se coge un vuelo y se va a Sevilla a ver a su madre y sus amigas.

-¿Es muy diferente el valenciano del andaluz?

-Sí, no es que sean más serios, pero tienen una forma de vida distinta. Nosotros vivimos el día a día; en Valencia ven más allá, piensan, creo, más en el futuro. A los andaluces nos das calle y estamos contentos, con nuestras tapitas, con los amigos… Aquí sales a comer o a cenar, con los amigos de siempre, y punto. La vida también me ha cambiado al tener a mi niña. Es preciosa, es la luz de mi vida. Es llegar a casa y verla riéndose… es que se te abre el cielo. Ya todo lo que haces es en relación a ella, ya no buscas el bien tuyo, sino el de tu niña y tu mujer… Bastantes cosas nuevas, sí, pero muy contento.

-Es usted feliz…

-Muchísimo, gracias a Dios, teniendo mi familia y yo salud, vamos “p’adelante”.

-Su niña hablará valenciano, andaluz o la irá preparando para que aprenda inglés por si se marcha usted al Chelsea…

-(Se rie). Hombre, si me pego los seis años en Valencia, creo que es difícil que no aprenda el valenciano. En el colegio es una asignatura obligatoria, pero a mí eso no me preocupa (se vuelve a reír). Que aprenda valenciano o inglés, que yo estaré muy contento, pero sus padres van a seguir con el acento andaluz cerrado.

-¿Es su espina clavada no estar jugando a las órdenes de Mourinho?

-No, eso fue una etapa de mi vida, que es verdad que estuve muy cerca de fichar por el Chelsea, pero no me fui porque no lo creí conveniente. En ese momento tomé esa decisión, ahora es otra etapa y si surgiera la posibilidad pues a lo mejor me iría.

-Hay una maldición que dice que el que se va del Betis no triunfa.

-Espero que ése no sea mi caso; bueno, tampoco creo en esas cosas. Cada uno tiene su futuro y yo voy a luchar para conseguir la gloria.

-Como prefiere a Lopera, ¿en persona o en busto de bronce?

-(Se rie y responde sin titubear). En algunos momentos en persona y en otros en busto, dependiendo de cómo le coja el día.

-Y a Luis Aragonés, ¿en persona o en los guiñoles?

-(Se toma hasta diez segundos para responder). No sé cómo decirle… La verdad es que no quiero mojarme mucho por una circunstancia que no es agradable para mí. Además, una de mis ilusiones es volver a la selección. Pero lo prefiero en persona, porque así podría hablar cara a cara y aclararle unos temas que pasaron en su día y por lo menos que sepa mi opinión.

-Me imagino que se referirá a las declaraciones en las que usted hablaba de cachondeo en la selección. ¿No ha hablado aún con Luis Aragonés?

-No, no, no.

-¿Por qué no lo llama?

-No es cuestión de eso; espero que el día de mañana, esté él o no como seleccionador, le pueda aclarar este tema. Él me conoce bien, yo sé cómo es él, tenemos una buena relación y confío en poder hablar de lo que pasó.

-Y con Lopera, ¿ha vuelto a hablar?

-No, desde que cerramos el contrato no hemos hablado, ni tampoco me lo he encontrado.

-¿Cómo reaccionaría si lo viera? ¿Estaría dispuesto a darle un abrazo?

-Despues de hablar, sí, no tendría ningún tipo de problemas.

-Después de hablar…

-Pero vamos, yo me fui del Betis dejando 25 millones de euros. No salió como hubiera querido, pero lo hice diciendo las cosas muy claras. Pero por lo que usted me pregunta… yo no soy rencoroso. En la vida no es bueno buscar enemigos porque si lo haces al final te vas a quedar solo. Y yo no quiero eso. Las cosas que pasaron por supuesto que me duelen, ¿cómo no me van a doler? Soy una persona y no lo puedo olvidar. Ahora lo miro desde otro aspecto, intentando sacar el lado positivo, aunque aquel día lo pasara muy mal.

-Pero vamos a ver, ¿los jugadores del Betis tienen que irse al club que quiera el máximo accionista? ¿Existe esa cláusula? Se lo digo porque ese día del que usted me habla tuvo que marcharse a Albacete.

-No, no te puede mandar al club que quiera, eso no es así. Lo que intentaba al marcharme era no manchar más mi nombre, no dar opciones a nada. Pero claro que no, si tú no quieres irte al club que te dicen, pues no te vas. Contra tu voluntad no te vas a ningún sitio, son las dos partes, aunque habría que entrar en temas de abogados… Me fui a Albacete para resguardar mi espalda, para que todo el beticismo supiera que mi intención era salir por la puerta grande.

-¿Se ve en un futuro en el Betis?

-Claro, estaría superorgulloso el día de mañana de volver al equipo que me lo dio todo como futbolista.

-¿Participará en los actos del Centenario?

-Si fuera por mí, encantado, pero ahora me debo al Valencia. Pero vamos, si me invitan a cualquier acto y no existe ningún problema que interfiera en el Valencia, no tendría ningún problema en ir.

-¿Dónde estará el Betis en unos años?

-Arriba, entre los más grandes, seguro. No se aprovechó la oportunidad cuando ganamos la Copa y jugamos la Champions, pero el Betis, con la afición que tiene, de las mejores del mundo, estará otra vez entre los mejores de España.