Oliveira: «No le guardo rencor a Lopera; si estoy en el Milan, es también por él”

Por  13:34 h.

Oliveira habló con ABC e hizo un repaso de sus primeros meses en Milán, no negó la posibilidad de volver al Betis y recordó los algo más de cinco meses a la espera de que su hermana fuera liberada.

—¿Qué tal el cambio de Sevilla a Milán? Porque a usted le gustaba mucho Sevilla, ¿no?
—A mí no me gustaba, a mí me gusta mucho Sevilla. De hecho tengo mi casa y no se me pasa por la cabeza venderla. Cuando tengo algunos días libres voy a Sevilla. Desde que estoy en Milán he ido dos veces.
—¿Y en el equipo? En España ha salido publicado que el Milan está interesado en fichar a delanteros. Además, tras la llegada de Ronaldo me imagino que lo tendrá más difícil. ¿Se ve usted milanista el año que viene?
—Bueno, la verdad es que yo no he escuchado que el Milan quiere delanteros. He hablado con los directores deportivos y con el
entrenador y me han dicho que no tienen intención, pero también es verdad que en el fútbol pasa de todo… Puede cambiar en cualquier instante y jamás se puede decir eso que usted me pregunta, si me veo milanista el año que viene.
—¿Le gustaría regresar al Betis?
—Escuche, el fútbol es así. Ocurren muchas cosas. Mi salida no fue como a mí me gustaría, pero no puedo olvidar que el Betis me dio una segunda oportunidad cuando no pude triunfar en mi primer año en España. Ya sabe que antes de firmar por el Valencia pude ir al Betis, pero se acordará del problema que causó la persona que trabajaba conmigo. Yo no tengo ningún problema con Lopera. Sí puedo decir que en algunos momentos me he cabreado por algunas actitudes, pero no le guardo rencor.
—Por lo tanto…
—Lo que estoy comentándole es que no puedo decir que no, pero tampoco que sí.
—¿Sabe que en el Betis se le echa de menos?
—Yo hablo con mis compañeros… La verdad es que sigo al Betis desde Italia para ver cómo lo están haciendo… y lo cierto es que no van muy bien. Lo veo como aficionado y le deseo lo mejor a los jugadores, a la afición, a Lopera… porque todos ellos fueron muy importantes en mi carrera deportiva. Si estoy aquí es por ellos.
—¿Qué tal su rodilla?
—A un 200 por ciento. Desde que llegué a Milán no he tenido que dejar ningún entrenamiento por la rodilla.
—¿Por qué no ha triunfado Sobis en el Betis?
—Hombre, el fútbol es así. Ahora dicen si Sobis es bueno o no es bueno, y lo que yo digo es que es muy bueno, pero hay que darle
tranquilidad, a pesar de que sepamos que en el fútbol todo tiene que ser inmediato. Conmigo ocurrió lo mismo en Milán. Llegué y marqué el día que me presenté; luego no llegaron los goles y aparecieron muchas dudas. El Betis no anda bien y eso lo hace más difícil para Sobis. Algunos futbolistas se tienen que llevar la culpa, algunos tienen que ser criticados… pero estoy convencido de que tiene calidad para triunfar en el Betis. ¿Cómo un futbolista malo iba a jugar con la selección brasileña?
—Usted ha vuelto a la selección, curiosamente, para sustituir a Sobis, que está lesionado.
—Es la segunda vez que voy con Dunga. El objetivo de cualquier futbolista brasileño es jugar con la selección. Todo está
cambiando. Ahora comienza una nueva etapa en mi vida.
—¿Dice esto también por la liberación de su hermana?
—Mire, ahora estoy muy feliz de que el problema de mi hermana se haya solucionado. Sólo una persona que pasa por lo que he vivido, por un momento tan malo, sabe de lo que estoy hablando. No se imagina el dolor, el daño que he sufrido… sin saber si mi hermana estaba viva o muerta. Soy futbolista, pero sobre todo soy un ser humano. Cuando recibí la noticia del secuestro de mi hermana estaba en Sevilla. Fue en octubre. Estaba con mi mujer, con mi sobrina también. Imagínese darle la noticia a la hija de mi hermana. ¡Estaba conmigo! Fueron cinco meses de agonía, de agobio. Siempre he estado pensando en lo mismo. Vaya conflicto en mi cabeza, sin saber lo que podía ocurrir, sin saber si estaba viva o muerta. No le deseo a nadie, a nadie, lo que me ha ocurrido a mí. Uno trabaja con toda la honestidad y gana lo que es suyo para que vengan unas personas con tanta maldad y te quieran quitar todo lo que has conquistado con tanto sudor y trabajo. No es justo, pero ya sabemos el mundo en el que vivimos. Menos mal que ya sólo tengo la cabeza en el fútbol. Ahora está mi hermana conmigo en Milán.
—¿Cómo se enteró de la noticia de la liberación de su hermana?
—Me llamaron por teléfono. Eran las seis de la mañana en Italia y veo que el número que marca mi teléfono proviene de Brasil. Me
imaginé lo peor… Es que cuando me dieron la noticia del secuestro me llamaron a las ocho de la mañana. En Brasil son cuatro horas menos, por lo que pensé en lo peor. Por mi cabeza pasó de todo… Cuando me dijeron que mi hermana estaba viva, que estaba bien, no pude aguantar las lágrimas.
Mire, el dinero es importante porque sabemos que no se puede vivir sin tener dinero, pero no es fundamental para ser feliz. No podemos darle al dinero la máxima prioridad en la vida. Hay personas que son ricas y se comportan de una forma arrogante, sin querer hablar… Los seres humanos somos todos iguales. Cuando me dicen que soy un buen futbolista me alegro, pero cuando
me dicen que soy una buena persona es lo máximo.