¿Dónde está ahora el siguiente cambio?

Por  4:58 h.

El Betis ha entrado en un bache. Se veía venir. Desde la segunda parte en Irún, los de Víctor Fernández se han visto inmersos en un declive futbolístico que les ha llevado a cosechar sólo un punto de los seis últimos y perder sus señas de identidad: salida apabullante, control absoluto del balón, magna colección de ocasiones en cada partido… Bien es verdad que la situación verdiblanca es envidiable con respecto a la que se vivía en Heliópolis hace poco más de un mes, porque no hay que recordar cómo acudía el equipo a Cartagena, pero tampoco se puede ocultar que el bloque necesita hoy un giro de tuerca. Otro. Y en eso está trabajando Víctor Fernández, consciente de que tiene que frenar las vías de agua por las que se escapa el fútbol de este equipo. Para ello lleva días amagando con cambios tácticos, pero también nominales, aunque la condición de dudosos de Juanma y Jonathan Pereira puede facilitarle las cosas para el duelo del sábado, pero hay otras posiciones que también pueden verse afectadas, así como la preparación psicológica del encuentro en un grupo que no destaca, precisamente, por su fortaleza mental y competitiva en momentos puntuales, como se puede leer en ABC de Sevilla.

No ha hecho falta que lo reconocieran varios futbolistas, aunque éstos lo han hecho, para percatarse de que el Betis está en un bache. Los malos resultados de los rivales le taparon la situación la semana anterior, pero en la última jornada ganaron Levante y Cartagena y los de Víctor ya están fuera de ascenso. La fragilidad competitiva del grupo hace que la presión vuelva a aparecer en su vocabulario y los nervios surjan como excusa. No la hay, puesto que restan once partidos y no hay club más necesitado de ascenso en la categoría que el Betis. El problema de hogaño es futbolístico y para ello Víctor está trabajando en su laboratorio de la ciudad deportiva.

Capi, posible regreso

Y busca un cambio. De formas de trabajar, de once, táctico, de dinámica… Cuando llegó fue tocando los resortes del plantel hasta hacerse con un once tipo que le ha funcionado correctamente cuatro semanas seguidas (otros tantos triunfos) y ahora llega con las reservas justas. Las razonables dudas con Jonathan Pereira y Juanma, que regresaron tocados en la cadera, el primero (que está 48 horas de reposo y se probará el viernes), y en los apoyos del pie izquierdo, el segundo (que también vivirá un test en la previa), provocan que el técnico ande devanándose los sesos para rehacer el bloque que más veces ha repetido. Un candidato se presenta esta misma mañana en el vestuario del primer equipo y no es otro que el nuevamente pujante Israel, que ha llamado la atención con sus actuaciones en el filial y ahora cuenta con unos días para demostrar que su evolución, esta vez, no tiene final. Puede ser una variante para el sábado ante el Cádiz, pero más sólida parece la de Capi que al fin regresa tras su lesión y con el que Víctor pretende solucionar uno de los males más evidentes de su equipo en los partidos recientes: la posesión de balón. Quienes no estarán son Pavone (con un plan especial de entrenamientos y que quizás reaparezca ante el Celta), Nelson, Odonkor, Nano y Rodri, a quien ayer sancionó Competición por acumulación de amonestaciones.

Porque físicamente el Betis no es un equipo portentoso y no tiene gente agresiva para sacar adelante un partido por arrestos. De hecho, en Villarreal se echó en falta un futbolista de mediocampo que le robara la posesión del balón cuanto antes a un oponente que jugó demasiado cómodo en las zonas de creación. Al Betis le llegan con facilidad últimamente y la intención de cerrar las líneas persigue a la de controlar el esférico para Víctor. También la mentalización. La de ayer fue una nueva jornada de autocrítica en el vestuario, durante un entrenamiento matinal después de llegar bastante tarde a Sevilla la noche anterior (3.00, aproximadamente), en la que se reincidió en el deseo general de no descolgarse más de los puestos de ascenso. En el ambiente está el efecto gaseosa que suelen tener las reacciones béticas en las últimas temporadas, la ausencia de regularidad que ha provocado que en años en los que la permanencia parecía estar asegurada con antelación y tenía que decidirse en las últimas jornadas o el buen recibimiento victorioso a algunos técnicos (Luis Fernández, Chaparro, Nogués) pero que no tenían vigencia unas semanas más tarde.