Las estrategias de motivación de Víctor

Por  23:49 h.

El técnico quiere el máximo de los jugadoresVíctor Fernández ha absorbido enseñanzas allá donde ha puesto su pie como entrenador. Lo hizo en tantos años exitosos en el Zaragoza, y en los no tan brillantes, pero también en su primera etapa bética y en el Oporto, uno de los clubes mejor organizados del mundo. De su temporada en el club luso ha extraído una estrategia de motivación que ahora aplica en el Betis. No es la única, ni quiere decir que sea fundamental para que el bloque gane partidos, pero añade un granito de arena para que todo transcurra como hasta ahora: remontada importante y recuperación de la ilusión perdida, como se puede leer en ABC de Sevilla.

En el Oporto los capitanes de la plantilla tenían por costumbre dar una charla a sus compañeros antes de cada partido. Se iban turnando entre ellos para que no sonara repetitivo y cada semana un peso pesado explicaba a su manera la importancia del choque y buscaba la motivación del grupo desde el corazón de la plantilla. Funcionaba. Víctor se quedó impresionado con esta estrategia y estaba deseando aplicarla en el Betis. Una vez aquí lo ha hecho y así antes de cada encuentro un futbolista verdiblanco reúne a sus compañeros, que entrelazan sus brazos y se agachan en corro buscando un centro común mientras éste, que no tiene por qué ser un capitán en este caso, arenga al bloque para transmitir lo que se están jugando y la importancia de superar las adversidades que se encontrarán.

Dicen algunos jugadores que de las siete charlas que llevan en la caseta bética una de las más emotivas fue la de Mehmet Aurelio. El turco-brasileño, que apenas domina bien el español, trataba de transmitir con mucho sentimiento los valores que su experiencia le inculca para que el grupo entendiera la trascendencia del choque. Lo hizo de tal manera que todos salieron al cien por cien. Ocurrió algo similar con Goitia, un hombre reservado y sereno fuera del terreno de juego, pero con perfil de ganador nato para sus compañeros y que también llegó a los corazones de una plantilla cada vez más unida y comprometida.

No ha sido la única variante que ha introducido Víctor a la hora de buscar la motivación que necesitaba un grupo hundido y, quizás, algo deprimido tras el paso de Antonio Tapia, un hombre trabajador pero que fue perdiendo crédito y vigencia en su discurso a cada semana que pasaba. Después de un partido atípico como fue el del Albacete, en el que el equipo lo había hecho todo bien en el campo menos marcar (algo que reconoció la grada con su aplauso final), el problema para el cuerpo técnico era levantar el ánimo del bloque sin tener que rectificar nada porque no hubo errores. ¿Cómo? Pues con un emotivo vídeo de las mejores jugadas del equipo que les enchufó de inmediato para ganar autoestima y deseo de repetir sus acciones más destacadas. El resultado final fue el triunfo en Cartagonova.

Y no queda en eso. También son importantes las repetitivas charlas individuales a pie de césped del técnico principal y sus ayudantes con los jugadores al término de cada entrenamiento. Se corrigen detalles, se habla directo, a los ojos, y se busca una confianza que se está encontrando. Además, la plantilla responde con unión con tantos almuerzos de fraternidad. La unión también ayuda.