«Estamos cambiando mucho de entrenador»

Por  1:06 h.

El día del reestreno de Víctor Fernández al frente del Betis fue prolífico en anécdotas y acontecimientos. La ciudad deportiva se convirtió en una especie de zona de tránsito de un aeropuerto en el que todos iban y venían. Desde Tapia al nuevo técnico pasando por Lopera. Todo el mundo estuvo allí y lo más llamativo se produjo a primera hora, cuando el consejero delegado presentó a Víctor a la plantilla con un mensaje claro: «Estamos cambiando mucho de entrenador en los últimos años», según publica ABC de Sevilla.

Sin que sonara a bronca para los jugadores, ya que el estilo habitual de Lopera con su plantilla dista mucho de ser agresivo, el máximo accionista sí solicitó de sus profesionales una mejor respuesta deportiva cuanto antes. Una especie de aviso de que se acaba la paciencia en el club con tanta rotación en el banquillo. «Es vuestro momento para arrimar el hombro. La solución está en vosotros. Víctor es un buen entrenador, que conoce la casa, pero necesitamos vuestro compromiso. Estamos cambiando mucho de entrenador», insistió.

El discurso de Lopera, que acudió a la ciudad deportiva acompañado del presidente, José León, y del consejero Rufino González, no fue el único de la mañana verdiblanca. Antonio Tapia estuvo minutos antes que ellos en el recinto bético y se despidió de todos sin hacer mucho ruido. Luego, al mismo tiempo que Lopera llegó Víctor. De hecho, los muchos aficionados que esperaban en la puerta del aparcamiento la llegada de los futbolistas se agolparon en torno al coche del nuevo técnico para desearle suerte y pedirle que la sesión fuera a puerta abierta sin percatarse que en el vehículo inmediatamente posterior arribaba Lopera, a quien no le dijeron nada.

El entrenamiento fue a puerta cerrada a pesar de los intentos de Víctor de permitir el acceso a los aficionados. Quiere el maño «normalidad», y así lo expresó en su rueda de prensa posterior. Sin embargo, el grupo de seguidores béticos que esperaba a las puertas de la ciudad deportiva no se conformó con otro cerrojazo y protagonizó hasta un intento de asalto que fue frenado por los empleados del club. Las aguas volvieron a su cauce pues.

Dentro de la caseta, Víctor también tuvo una charla, de entre diez y quince minutos, con sus hombres. No se salió de los parámetros habituales de los técnicos que llegan nuevos a un vestuario a mitad de temporada. No hubo discursos emotivos ni historias raras. Sólo apeló al orgullo del equipo y a la ilusión con la que toma las riendas de un bloque que considera mucho mejor de lo que está rindiendo hoy en día. Saludó uno a uno a cada futbolista y sí se paró más tiempo con los que ya tuvo un pasado común, como fue el caso de Arzu, Rivas, Capi, Melli o Sergio García. «Vengo, como vosotros, a trabajar para que este equipo vuelva a Primera», señaló.

Después, durante el entrenamiento, muchas más charlas, puesto que cada diez minutos se paraba la sesión para hacer un corro y hablar. Los ejercicios fueron diferentes a los que se solían hacer con Tapia. Mucho físico con balón y bastante toque. La sesión la dirigió un activo Víctor con la ayuda inestimable de su hombre de confianza, el preparador físico y casi segundo entrenador José Luis Arjol. Su cuerpo técnico lo completan David Gómez y José Ramón Esnaola. Nadie más. Juan Merino vuelve así a la dirección deportiva para hacer informes y seguimientos.