«Cuando subamos, habrá que pensar ya en jugar la Copa de Europa»

Por  10:02 h.
El milagro del Cartagena tiene nombre y apellidos: Francisco Gómez Hernández, alias «El Paloma», nacido en 1959, bodeguero de vinos y constructor de éxito (hecho a sí mismo), pero con un pasado complicado y digno de un argumento para una película de suspense y superación. Comenzó a trabajar de albañil cuando apenas tenía catorce años para ayudar a su familia a salir adelante de «una crisis de las gordas» y tuvo que vivir en Francia, en Alemania y en Suiza, entre otros países, buscando un futuro mejor para él y los suyos. Corría el inicio de la década de los setenta y Paco (así lo llaman sus amigos) gastaba su tiempo en soñar con algo mejor y en encontrar, con la ilusión que le caracteriza «desde que era niño», su bastión para crecer.
Y lo encontró, vaya si lo encontró… Además de ser hoy el presidente del Cartagena, es el máximo responsable de empresas como Bodegas Francisco Gómez y Grupo Invercón, con más de 25 años de experiencia en el mercado inmobiliario construyendo promociones, hoteles, servicios y campos de golf. ABC habló ayer con el dirigente para conocer cuál era la base de su proyecto en el equipo que actualmente ocupa la tercera plaza de la Segunda división, ocho puntos por delante del Betis, y encontró a una persona con un carácter muy peculiar y atípico, sobre todo en el entorno futbolístico, en el que los tópicos suelen ser bastante comunes. Así se inició la conversación.
—Cuando yo llegué al club, en 2003, se llamaba Cartagonova. A mí lo que pasa es que me engañaron. Si lo llego a saber no compro el club. Me dijeron que había unas deudas y las acepté, pero luego llegaron otras y otras, hasta que sumaron 700 millones de pesetas. Me engañaron como a un chino.
—Y hoy es el tercero de la categoría.
—Yo ya dije antes de empezar la temporada que íbamos a ascender. Me llamaron loco, pero ahora parece que ya no estoy tan loco. Y cuando subamos… pues habrá que pensar ya en jugar la Copa de Europa.
—¿Me lo dice de verdad?
—Hombre, claro. ¿Para qué voy a estar mintiendo? Si nosotros sumamos un punto ante el Betis ya tendremos la permanencia, y ahora fíjese dónde estamos, terceros, sin bajarnos del burro. Lo que falta en muchos clubes es la ilusión y en eso no nos gana nadie.
—¿Cuál es el secreto de su éxito?
—No hay más que trabajo y trabajo.
—¿Cuánto tiempo le dedica al club?
—Desde las ocho de la noche, cuando salgo de mi trabajo, hasta las ocho y media más o menos.
—¿Media hora?
—Hombre, es que hay gente que trabaja por mí. Yo ya he trabajado bastante, hasta 24 horas al día.
—¿Cuántos empleados tiene en el club?
—Menos que cualquier equipo de España, eso se lo puedo asegurar.
—¿Sabría decirme cuántos?
—Cinco. Está el director general…
—Me imagino que uno encargado de las relaciones con los medios…
—Sí, hace diez cosas a la vez. Tengo gente muy buena.
—¿Cuál es el presupuesto de su entidad?
—Está entre los tres más bajos de la categoría, 5,5 millones de euros. Y tengo entendido que el Betis llega a 40.
—¿Cree que el Betis terminará subiendo?
—No, yo de eso no hablo. Lo que sí le digo es que ellos tienen un equipazo.
—Pero el Cartagena, seguro, ¿no?
—Nosotros seguro que vamos a estar al final arriba.
—Entiendo que en el mercado de invierno han hecho muy bien los deberes.
—Pero el presupuesto apenas ha cambiado. Salieron unos futbolistas y entraron otros que nos podían venir mejor.
—Parece sencillo…
—Además, nosotros, por nuestra humildad, entenderá que sólo podemos fichar a jugadores baratos. Nos gastamos 140.000 euros al mes y eso que ahí entran los conceptos de todos, de los empleados, plantilla y cuerpo técnico.
—¿Qué ficha tienen los jugadores al mes?
—No llegan a seis mil euros.
—¿Cómo?
—Sí, seis mil euros.
—Bueno, y luego estarán las primas y otros conceptos por premios.
—Eso está pactado, un millón de euros para todos si hay ascenso. Mire, yo ficho a hombres, no a nombres. Yo sólo prometo lo que puedo pagar. Aquí, en el Cartagena, vemos una piedra y nos creemos que es un balón. ¡Fíjese cómo está la cosa!
—Más mérito tiene aún.
—Muchas gracias. A ver qué pasa el domingo…