«El domingo es el día para demostrar que somos un equipo de Primera división»

Por  23:57 h.

Vuelta al trabajo del primer equipo bético y a las primeras de cambio ya se notaba que era una semana especial. Los futbolistas tienen un semblante diferente porque saben que se están jugando media temporada, si no toda, en un solo partido. No es que una derrota o un empate sea matemáticamente definitivo para que el Betis no pueda pensar más en el ascenso, pero sí sería un mazazo enorme tanto psicológico como numérico y a base de ganas y confianza se quiere evitar con un triunfo que dé ánimos al grupo para encarar la recta final la competición. Por ello, una frase repetida entre los futbolistas apela directamente al orgullo de un grupo cuyos miembros siempre han jugado en Primera: «El domingo es el día para demostrar que somos un equipo de Primera división», como se puede leer en ABC de Sevilla.

Esa frase, repetida en privado por varios miembros de la plantilla verdiblanca, resume la intención de un equipo que tratará durante la semana de aferrarse al optimismo que queda como última vía para confiar ciegamente en las opciones de ascenso que aún quedan. Numéricamente es posible, ya que se trata de remontar una renta de ocho puntos en los 51 que aún restan por jugarse. Además, se recalca el nerviosismo que se le trasladaría al Cartagena y a los rivales con un triunfo que reubicaría en el mapa del ascenso a un Betis que parecía ya descartado por todos.

«Tenemos que aprender de los errores que hemos cometido y es un partido para no fallar. No podemos darle una oportunidad al rival porque ya sabemos que es una categoría peligrosa. Es posible que al Cartagena le valga el empate porque así mantendría la diferencia. Nosotros somos conscientes de ello, pero saldremos a ganar con nuestras armas. Esta plantilla es mucho mejor de lo que dice la clasificación y es hora de demostrarlo en un partido tan importante como éste. La afición espera mucho de nosotros y no les vamos a defraudar. Nos estamos jugando demasiado con el ascenso», afirmaba un jugador bético.