Víctor corrige en la sesión los errores del Colombino

Por  9:16 h.

Betis: Carlos García intenta tapar un disparo de Pereira en el entrenamiento de ayerLos defectos propios están siendo el gran lastre de este Betis que zozobra en su singladura por la Segunda división. Cada semana se ha analizado un concepto diferente para justificar las derrotas: mala suerte, balones aéreos, fallos defensivos, arbitrajes… La conclusión es que el equipo anda a estas alturas séptimo y a ocho puntos de la zona de ascenso. Ante las virtudes que el Betis muestra en su juego desde que llegó Víctor Fernández, el técnico aragonés intenta ahora corregir los defectos que han aparecido últimamente para evitar que los puntos se vayan por el desagüe de las desaplicaciones. En Huelva hubo varias y la sesión vespertina de ayer sirvió para que el técnico insistiera en que fueran convenientemente corregidos, como puede leerse hoy en ABC de Sevilla.

Fue una sesión en la que también sobresalió la presencia de todos los futbolistas sin que se registraran molestias del último partido. Hacía tiempo que no se veía entrenar a Sergio García y Emana juntos el primer día de la semana de ejercicios. Los únicos que no pudieron trabajar al ritmo del resto fueron Fernando Vega (que hizo carrera continua y que no llegará ante el Albacete), Odonkor y Juande.

Durante el largo entrenamiento en la ciudad deportiva, Víctor buscó incidir en dos aspectos concretos que su equipo debe mejorar: el último pase y las ventajas de metros en defensa. Ya opinó en la sala de prensa del Nuevo Colombino que algunos de esos aspectos fueron la tumba del equipo y varios de los ejercicios de ayer insistían en esos conceptos. Los delanteros tenían que encarar a los defensores buscando afinar en la asistencia final y en desdoblarse con criterio. También se buscaba inculcar al grupo la necesidad de acabar las jugadas y no concederles segundas oportunidades a los rivales. Tirar más a puerta, puesto que el bético es un equipo que genera peligro y pisa el área rival pero sin probar demasiado al meta oponente. En cuanto a la defensa, se buscó que el zaguero de turno no cediera tantos metros como sucedió en el tanto recreativista y que fijara mejor a los atacantes fuera del área para evitar sustos.