“Con lopera mi vuelta sería una quimera; ahora quizás sea posible”

Por  9:41 h.
Betis: Juanito Fue todo un referente en el último Betis de Primera y ahora, tras salir por la puerta de atrás hace dos veranos, no tiene hueco en el Atlético de Quique. Antes de partir para cualquier otro sitio, Juanito mira con deseo volver a Heliópolis, donde llegó a su cénit como futbolista. Tranquilo, sabedor de que el tiempo le dará una salida a su comprometida situación, analiza para ABC de Sevilla la posibilidad de regresar al Ruiz de Lopera.
—Hombre, ilusionar claro que me ilusiona. Sería volver a casa, a mi Betis, a mi estadio, con mi gente. Nada más pensarlo se me pone la piel de gallina…

—¿Cómo se entera de la noticia?

—Me llamó mi agente para contármelo, que los clubes lo habían hablado y que existía la posibilidad.
—¿Y qué pensó?
—(Duda). Puff, muchas cosas. Mire, un lado me dice que no me lo piense, que si sale la oportunidad tengo que aprovecharla, que pocas veces se presentan cosas así. Pero el otro lado me dice lo contrario. Que me lo piense, que hay muchas cosas allí ahora, demasiado jaleo institucional que echa para atrás. Ya le digo, tengo que meditarlo todavía…
—¿Qué lado pesa más entonces?
—A día de hoy, ninguno. Soy bético y creo que puedo volver a ayudar al Betis, así que por ese lado está claro. Pero, por otro, si lo piensas fríamente, hay demasiados problemas allí, ¿no? Por lo menos eso es lo que se ve desde fuera.
—Por cierto, ¿qué opina sobre todo este jaleo institucional?
—Pues que el perjudicado siempre es el Betis. Ese es el verdadero problema. Con tantos conflictos, rumores y demás, está soportando una losa complicada de llevar y que nos (se sigue sintiendo bético) puede costar varios años levantar. Eso es lo que más me preocupa.
—¿Conoce a Oliver?
—No, sólo de oídas y de lo que ha salido en prensa.
—¿Y a Bucero?
—No, no, a nadie de los que llegaron tras lo de Lopera. Ya le digo que quien me comunicó todo fue mi agente, que sabía que había contactos entre los clubes.
—¿Ha recibido más ofertas?
—Sí, sí, ese no es el problema. Sé que hay más equipos interesados, sobre todo de aquí de España, pero tampoco termina de cuajar nada.
—¿Puede decirme alguno?
—(Risas). El Levante, seguro. No sé si me dijo Tente algo del Español… Pero, vamos, la del Betis me ilusiona más, entiéndame…
—¿Le da miedo el hecho de volver a jugar en Segunda?
—Si es con el Betis, no. Eso lo tengo claro. Con otro equipo no lo haría, pero con el Betis jugaría donde fuera. En Segunda o dónde sea.
—Por cierto, ¿cómo se encuentra tras saber que Quique no cuenta con usted?
—Tranquilo, la verdad. Sabía que, con la llegada de Godín, podría pasarme esto, pero estoy tranquilo. Espero que la posibilidad del Betis sea la solución, pero, si no, seguro que ya saldrá otra.
—Cuentan con Pulido, que sonó para el Betis…
—Es un buen chico, muy completo, joven, rápido. Pero a ver qué pasa. También he leído lo de Cabrera, ¿no?
—Sí, porque se marcha Nano y ya se fue Melli.
—Es verdad, Melli… Me ha sorprendido, es buen chico y muy bético. Ojalá tenga suerte en su nuevo destino. Se lo merece.
—Recuerdo que el día del amistoso fue recibido con afecto al llegar.
—Sí fue emocionante. Fue como sentir que estaba en casa, que no se habían olvidado de mí.
—¿Puede pesar esto en su decisión final?
—Hombre, claro. La afición es uno de los motivos por los que volvería. Eso sin ninguna duda.
—¿Y si estuviese Lopera?
—¿Cómo? No le entiendo.
—Que si sería más complicada su vuelta con él todavía como consejero delegado.
—(Sin dudar ni un instante). Por supuesto. Mi vuelta con Lopera sería una quimera. Imposible, vamos. Ahora, sin él, es una posibilidad muy real.
—¿Tan mal acabaron?
—No, para nada. No es por él, con el que sigo teniendo una buena relación, es por cómo acabé. A Lopera no le guardo rencor. Es cierto que salí de allí, pero no volvería por cómo fue aquella etapa.
—Explíquese.
—Mi primera opción siempre fue el Betis. Renovar y acabar allí mi carrera. El problema es que la oferta que nos plantearon no nos gustó. Por eso escuché otras opciones y, entonces, apareció el Atlético.
—Y quizá ahora acabe aquí su carrera con un año de paréntesis en el Manzanares…
—Ojalá. Sonará a pesado, pero no sabe cuánto me ilusiona la idea. Imagino que en los próximos días se sabrá todo.