El «Moggigate»: un precedente de justicia

Por  3:30 h.

Betis: Luciano Moggi, protagonista en Italia del 'Moggigate'Viendo la dimensión que está tomando el «caso Hércules» en los últimos días, a muchos ya les habrá venido a la cabeza algún que otro escándalo deportivo de semejantes matices. Si no, para eso está la Prensa, que en este tipo de situaciones tiene que refrescar a los desmemoriados. En esta ocasión, muchos de los datos que han trascendido recuerdan a lo ocurrido en la temporada 05-06 en Italia con el conocido como «Moggigate». Aquel fue el mayor fraude deportivo conocido en la historia del Calcio. Se inició con la Juventus ya campeona de la liga italiana y con el Inter de Milán tercero en la tabla. El entonces presidente del Inter, Massimo Moratti, denunció un «arreglo» a tenor de la cantidad de cobros arbitrales que supuestamente habían favorecido al equipo turinés, siendo notorio que los errores favorables a la Juve se daban siempre con los mismos colegidos al mando de los partidos, recuerdan hoy los compañeros de ABC de Sevilla.

Por orden judicial y bajo secreto de amparo se intervinieron varias llamadas telefónicas entre las que se encontraban las del dirigente del equipo blanquinegro, Luciano Moggi, al jefe de arbitraje de la FIGC, Pierluigi Pairetto, en las que le pedía la designación para determinados encuentros claves de árbitros «simpatizantes». Además se descubrió que ambos dirigentes usaban modelos de tarjeta SIM compradas en Suiza y Liechtenstein para eludir cualquier tipo de responsabilidad. Otros participantes en este escándalo fueron un alto directivo de la Juventus, Antonio Girayudo, y el propio vicepresidente de la FIAGC, Innocenzo Mazzini. El caso salpicó a otros clubes, como el AC Milan, la Fiorentina o la Lazio, y tuvo su fin provisional en los tribunales.

Inicialmente, las autoridades judiciales de Turín recibieron el caso de los fiscales italianos en lo criminal y desestimaron su investigación, pero el caso se filtró a los medios y cuando ocurrió esto el impacto fue tal que los tribunales deportivos decidieron reabrir el caso y asumir sus competencias, siendo la propia FIGC la encargada de determinar culpabilidades. La Juventus fue despojada de sus dos últimos scudettos (04-05 y 05-06), y se dictaminó su descenso a la Serie B, más una multa de 120.000 euros; al AC Milan se le impidió disputar la Liga de Campeones de la temporada 07-08 y se le restaron quince puntos; la Fiorentina también perdió la categoría —al igual que la Juventus— en primera instancia pero la recuperó tras apelar la resolución, se le descontaron doce puntos y fue multada con 100.000 euros; la Lazio, por último, perdió 30 puntos y fue multada con 100.000 euros. Además, la Federación italiana decidió que el título de la campaña 04-05 quedara desierto —sin campeón— y que el de la siguiente temporada se lo adjudicara el Inter de Milán. El colegiado Massimo De Sanctis quedó cuatro años sin arbitrar. Tras esta sentencia se desencadenó toda una cadena de recursos y apelaciones que aún hoy prosiguen. Así se hacen las cosas.