«Ya somos una amenaza real»

Por  8:27 h.
Con prudencia, el técnico maño analiza el beneficio moral, anímico y futbolístico del triunfo en Cartagena:«Seríamos un equipo vacío de inteligencia si no sabemos interpretar esta victoria», explica en ABC de Sevilla.
—¿Alivio?
—Sobre todo satisfacción de que el equipo ha recibido un premio que merecía desde hace ya varias jornadas, por su actitud, entrega, fútbol y qué mejor forma de conseguirlo que en Cartagena.
—¿La evolución que está siguiendo el equipo es la que preveía usted?
—El Betis es un equipo que cada día es más difícil ganarle, que está sabiendo competir mejor, que ya está identificado con una idea, con un estilo que lo llevamos hasta las últimas consecuencias, que queremos ganar en todos los partidos ante cualquier rival o en cualquier circunstancia y que la mejora general está siendo acompañada por las individuales, que nos hacen avanzar como equipo.
—¿Qué significa esta victoria?
—Sirve para dejar atrás un camino lleno de matorrales y arbustos que no nos dejaban ver la luz. Tenemos con esta victoria un refuerzo moral, un aumento de nuestra confianza, una confirmación de nuestra mejora y la satisfacción del equipo de que ve más la luz.
—Si el bloque ya está en los raíles futbolísticos que se buscan, ¿qué es lo que más le preocupa ahora de alrededor?
—Creo que los béticos son conscientes de la transformación del equipo. Y me lo demostraron con el empate frente al Albacete. Las ovaciones que nos dieron hasta el minuto 93, cuando acabó aquel partido no son normales en un equipo que lucha por ascender y empata con el Albacete, pero como ven una actitud, un deseo de ganar, que se dejan todo y que tiene fútbol como para entusiasmar yo creo que vamos a tener a la gente de nuestro lado si seguimos en esta línea. Creo que en Cartagena también lo hemos confirmado. Fueron muchos béticos porque tienen la ilusión del equipo. Eso es un plus que tenemos que ir conquistando poco a poco y confirmándolo el domingo frente al Rayo. No hay tiempo para relajarse, para la pausa, sólo para crecer y mejorar lo que no estemos haciendo bien.
—¿La victoria os dice cosas a vosotros y también a los rivales?
—Sí, sin duda. Tiene un efecto hacia dentro y hacia fuera. Hacia dentro es que el equipo necesitaba una alegría como ésta para confirmar el trabajo. Los que se pasen por la ciudad deportiva verán cómo trabaja este equipo con la intensidad con la que hace los entrenamientos y la exigencia diaria de mejora. Los jugadores están por la labor. Lo están asimilando y aceptando. Entonces ven que estamos lejos pero que podemos luchar por el objetivo. Y también es un mensaje hacia fuera y es que esta Liga es muy larga, que todo el mundo va a jugar bajo presión, que todos jugaremos sometidos a la responsabilidad y dificultad de un ascenso, no sólo el Betis, y que vamos a ser una amenaza real. Ya lo somos para todos.
La final de Cartagena
—¿Se ha tenido un dramatismo excesivo?
—Muchos lo catalogaban como una final, pero yo no quería pensar así porque después hay muchos puntos en disputa. Y lógicamente una final es cuando no queda nada más, es el último recurso que agotas y éste no era el último. Sí es verdad que era un partido que podía marcar mucho las trayectorias futuras. En este sentido nuestra victoria nos refuerza, le ganamos el goal-average al Cartagena, va a servir para meterles presión al Cartagena, Levante y hasta la Real Sociedad, si me apura. Y a partir de ahí el equipo que sepa jugar con esta presión y esta angustia va a tener más opciones de conseguir el objetivo. Nosotros lo tenemos muy lejos todavía.
—Ya dijo que para usted es difícil ver más allá de este partido, pero el calendario presenta ahora una situación accesible…
—Pero yo soy de los que opinan que el calendario lo hace fácil o difícil el equipo con su comportamiento y con su trabajo. La dificultad del calendario o la complejidad la crea uno mismo con su actuación en el terreno de juego. Si hacemos bien las cosas convertiremos cualquier enfrentamiento en accesible. Creo que en estos momentos lo que creo que hemos ganado es que somos un equipo capaz de ganar en cualquier campo, a cualquier equipo y en cualquier circunstancia. Y nos hemos convertido también en un equipo que va a ser difícil de superar. ¿Con esto nos alcanzará? No lo sé. Lo que quiero decir es que no quiero que mi equipo se acomode y se relaje porque no hemos hecho absolutamente nada. Queda mucho. Y, sobre todo, quedan muchas cosas por mejorar. Soy un inconformista por naturaleza.
—¿Cuál puede ser el error en la interpretación de esta victoria?
—Seríamos un equipo vacío de inteligencia, y creo honestamente que somos un equipo inteligente. Para ser competitivos hay que ser inteligentes en el campo y para ser un gran deportista y aprovechar al máximo tus condiciones tienes que serlo también fuera. En este sentido creo que tenemos que mirar dónde estamos y por qué estamos ahí. Si estamos ahí es porque no se han hecho bien las cosas. Hay tiempo, hay capacidad y hay deseo, sobre todo, voluntad. Son tres buenos argumentos para luchar por el objetivo.
—¿Cuánto de diferente es el Betis que tiene entre sus manos con respecto al que pensaba que iba a tener minutos antes de venir?
—Bastante. Lo que pasa es que cuando hice la primera rueda de prensa ya comenté que las sensaciones del Betis no eran nada buenas. Que era un equipo que no transmitía ni seguridad ni fortaleza ni convicción en lo que estaba haciendo y aunque había tiempo y distancia para dar ese salto, las sensaciones no me gustaban. Ahora estamos mejorando las sensaciones, transmitimos más cosas, pero lo tenemos que acompañar con triunfos. Hay que intentar que lo que sucedió ante el Albacete no se repita porque creo que un equipo que llega tantas veces al área y falla un penalti merece ganar. Ese día el fútbol fue injusto con el Betis.