Fabián celebra su golazo a Estonia (EFE)
Fabián celebra su golazo a Estonia (EFE)

Fabián presenta sus credenciales

Sigue aumentando su nivel y llamando la atención del fútbol europeo

Por  11:49 h.

El centrocampista del Real Betis Fabián Ruiz abrió anoche la lata con el primer gol de la victoria de España ante Estonia (3-1) y volvió a presentar su cartas credenciales para estar con los mayores en el Mundial de Rusia del próximo junio. Consolidado en la sub-21 desde que Albert Celades lo puso por vez primera en octubre del año pasado ante Eslovaquia (1-4), el medio de Los Palacios y Villafranca sigue dando pasos en la temporada en la que ha eclosionado y se ha hecho con la camiseta de titular en el Betis tras un año de cesión en el Elche y no contar en principio para Quique Setién. Sin embargo, el palaciego, que el próximo 3 de abril cumplirá 22 años, ha ido dando pasos desde la pretemporada al mismo ritmo con el que carbura su juego, con apariencia de gasóil y sin descanso, primero para coger la camiseta, para no soltarla, más adelante para atreverse a tirar a puerta, luego para renovar y, entre medio, la selección sub-21. Él mismo reconoce que su cesión al Elche fue la clave para creerse lo que hacía y el fútbol que llevaba con “confianza y tranquilidad”, además de para coger envergadura y músculos para llenar el 1.89 de estatura que, hasta su salida, le daba un inequívoco aspecto de fideo.

En tierras ilicitanas, el palaciego experimentó, además de la clara metamorfosis de su físico a base de muchas horas de gimnasio, otra no menor en su juego a base de creérselo, pedirla y ofrecerse siempre, omnipresente, y despojarse en los dieciocho partido que jugó allí de la pusilanimidad que tanto lastra el talento de tantos. Tras unos inicios titubeantes en este año, Quique Setién lo puso, estuvo en la foto del aldabonazo bético en el Santiago Bernabéu (0-1) y ya no dejó de verse el ‘6’ en la pizarra cuando tanto huele a linimento. Desde entonces, ha sumado veinticinco partidos en los que, además de su condición de metrónomo del centro del campo bético, ha hecho gala de su facilidad para pegarle desde fuera del área y marcar, como hizo anoche y ha hecho dos veces más en Liga, una de ellas en el que calificó como “el día más feliz” de su vida como bético, el 3-5 al eterno rival.

Fabián Ruiz Peña llegó al Betis con ocho años, debutó en el primer equipo en 2014 de la mano de Juan Merino, su gran valedor, y este año ha renovado hasta 2023 y subido su cláusula de rescisión hasta los 30 millones de euros desde los quince que tenía por el interés que ha despertado el juego del ‘6’ bético en numerosos equipos de la élite europea. Líder de una prolífica quinta de canteranos a la que Quique Setién ha dado la alternativa este año, entre ellos Loren Morón, Júnior Firpo o Francis Guerrero, Fabián ha conseguido, además, que nadie en el Benito Villamarín se acuerde de Dani Ceballos tras su marcha al Real Madrid del pasado verano, cuando el palaciego ya velaba armas. El internacional bético, pese a lo que está cosechando, siempre hace gala del valor de la humildad derivados, según le mismo ha confesado, de los esfuerzos de su madre, empleada del Real Betis, para sacar adelante a su familia y, además, en apostar para que su hijo fuera futbolista. “Desde primera hora mi familia ha sido lo más importante, sobre todo mi madre que ha sacado a tres hermanos adelante ella sola. Siempre me llevaba a los entrenamientos cuando salía de trabajar. Para ella ha sido un sacrificio muy duro, así que espero ahora devolvérselo”, afirmó nada más renovar.