José Antonio Moraza, de espaldas, junto a su padre, el sábado en las gradas del Villamarín (Foto: ABC)
José Antonio Moraza, de espaldas, junto a su padre, el sábado en las gradas del Villamarín (Foto: ABC)

«La primera palabra que dijo tras recuperar el habla fue Betis»

Tonio volvió el sábado a su asiento del Villamarín tras superar un tumor cerebral

Por  3:45 h.

Más allá de millones, de victorias, derrotas, alegrías o decepciones, el mundo del fútbol da la oportunidad de conocer historias humanas como esta. Cuatro días antes de cumplir 21 años, a Tonio Moraza, un abonado del Real Betis de Gol Norte, le diagnosticaron un tumor cerebral. La dolencia le obligó a pasar «sobre la marcha» por el quirófano. «La intervención fue bien, pero estuvo 21 días en la UCI y cerca de cuatro meses hospitalizado». La historia la cuenta el padre de Tonio, José Antonio, quien, bastante emocionado, recordaba los momentos que, después de tantos meses de esfuerzo, lucha, fuerza y superación, volvió a vivir junto a su hijo el sábado en el Villamarín en el partido contra el Real Madrid.

«Venía pidiéndome desde hace tiempo volver al estadio, pero una cosa es pensar con el corazón y otra con la cabeza. Yo le decía, ‘Tonio, hasta que no estés preparado no podemos ir viendo ciertas cosas’. Él tenía que irse recuperando poco a poco, con muchas ganas, voluntad, esfuerzo y sacrificio. Y lo del otro día es un premio a todo eso, porque tenía muchas ganas de volver. Yo el otro día se lo dije. ‘vamos a un partido en el que el Madrid es el Madrid…’ Y él me respondió ‘papá, sea quien sea el rival y acabe el partido como acabe, nosotros ya hemos ganado’». Un alto porcentaje de pérdida de visión ha sido la mayor secuela que le ha quedado a Tonio, porque el tumor donde más le afectó fue en el nervio óptico. Pero eso no ha sido motivo para que haya dejado de disfrutar de su Betis en todo este tiempo. «Lo fui preparando poco a poco, y le decía que el fútbol no lo iba a vivir como antes, que lo iba a vivir de otra manera, y él me dijo que ya sabía que no lo iba a ver, pero no quería quedarse en casa, quería vivir el ambiente conmigo, con su tío, estar ahí sentado en su asiento, escuchar el himno y a la gente y luego ya con su radio pendiente del partido. Le prometí que al día siguiente, si se portaba bien, le llevaría al Besamanos de la Esperanza de Triana y del Cristo de las Tres Caídas a modo de agradecimiento y como todo fue estupendamente, lo llevamos».

El Betis en su corazón
Pero más allá de la afición de Tonio a los colores verdiblancos, el Betis ha estado muy presente en su recuperación. Siempre pendiente de lo que hacía su equipo a través de su padre y de la radio, «tras la operación perdió el habla y su primera palabra nada más recuperarla fue Betis. Allí estaba su hermana en el hospital con él para constatarlo». A partir de ahora, y siguiendo con su rehabilitación a través de la ONCE, Tonio tiene la ilusión de poder seguir yendo al Benito Villamarín. «Después de lo del sábado, ya sólo piensa en el próximo partido en casa, con el Español, para poder volver al campo del Betis y vivir ese ambiente que tanto le gusta y donde tan a gusto se siente». Y es que una historia así, con el Betis de por medio, siempre tiene componentes sentimentales especiales.