La última oportunidad para Israel, el niño prodigio que probó en el Chelsea

Por  4:54 h.

Tapia ya le dio minutosLa vida deportiva de Israel Bascón Gigato (Utrera, 16-3-1987) ya da para escribir un libro o un buen guión cinematográfico. Correteaba con el Betis juvenil cuando Lorenzo Serra Ferrer le echó el ojo para el Betis que llegó a ser campeón de la Copa del Rey y se clasificó para la Liga de Campeones. Entonces firmó un larguísimo contrato profesional que acaba la próxima temporada y ató la primera parte de su carrera al Betis. Sin embargo, no sabía las vueltas que iba a dar esta trayectoria profesional, que le llevó del Chelsea al Mérida, rozando el Castilla y posando sus huesos en el filial bético, donde nunca había jugado antes. Su irrupción llegó acompañada de comparaciones con Joaquín que nunca le vinieron bien y ahora vive su mejor momento futbolístico con Oli, que el pasado domingo llamó la atención hacia las perlas de su plantilla. De ahí que Víctor Fernández le haya llamado para entrenarse con el primer equipo, una vez que ha tenido hueco tras las molestias de Juanma y Jonathan Pereira, como publica ABC de Sevilla.

No parece que vaya a ser titular el sábado pero su retorno con el primer equipo, aunque pueda ser esporádico, desempolva una historia que le ha tenido durante seis años como una de las grandes promesas de la cantera bética. En aquella temporada con Lorenzo Serra jugó varios partidos de Liga (ocho) y Copa (tres) y marcó ante el Mirandés. Celebró el título desde el centro del campo del Vicente Calderón junto a David Llano y se mantuvo en la primera plantilla la campaña siguiente con una participación similar. Sin embargo, la marcha del técnico balear coincidió con el inicio de la confusión.

Con Irureta al frente del equipo se decidió que la joven promesa se labrara un futuro como cedido fuera. Era el verano de 2006 y el primer club que se interesó por él fue el Chelsea. Sí, el Chelsea. Incluso estuvo una semana a prueba en Londres con su filial. Sin embargo, no se adaptó a la vida inglesa, ni al clima, ni al idioma y decidió volver a pesar de que había dejado buena impresión en los entrenamientos. El club siguió buscándole destino y apareció el Real Madrid, que lo quería para el Castilla que entonces dirigía Míchel y que militaba en Segunda A. Todo estaba atado para jugar allí cedido dos temporadas pero el Betis, a última hora, pidió demasiado dinero y el club blanco se echó atrás. A partir de ahí, nueva búsqueda de soluciones y los contactos de Momparlet con el Mérida lo enviaron a Segunda B, en un club decadente y donde la mala suerte destrozó su progresión: sufrió un accidente de tráfico que le afectó al cuello y le tuvo muchísimo tiempo parado. Una inoportuna temporada casi en blanco.

Y regresó al Betis, pero al filial. Curiosamente, donde no había jugado nunca pues su salto anterior fue directo desde el juvenil. Ahí lleva tres temporadas pero la actual está siendo la de su segunda eclosión. De hecho, el club le ha hecho ver su intención de renovarle el contrato, que finaliza en junio de 2011. Esta campaña jugó sólo un rato ante el Castellón, pero estuvo en la lista frente a Irún y Gerona. Ahora llega su última oportunidad de ser un jugador del primer equipo porque su ciclo con el filial está acabando.