Un mes y medio buscando un delantero centro

Por  7:30 h.

Desde hace demasiado tiempo se ha diagnosticado uno de los males del Betis: necesita un delantero centro. No sólo porque anda corto de efectivos hoy en día en esa zona, sino porque carece la plantilla de un hombre gol definido y el hueco va a ser más evidente cuando Emana no esté (léase mañana o en el último mes de competición). Por ello, Tapia ya avisaba en el tramo final de diciembre de que en su vestuario faltaba un «complemento» en ataque e incluso daba el retrato robot: un nueve que se adaptara fácilmente al vestuario y la ciudad, relativamente joven y que no costara mucho dinero. Ya se había procedido a la búsqueda del delantero centro. Y hasta ahora. Sigue el Betis, por motivos sonrojantes para todos los responsables en esta tarea, pendiente de lo que ofrece el mercado en esa posición. El problema estriba en que ahora el abanico es minúsculo y las excusas son mayoría. Con Víctor Fernández se le ha dado un nuevo impulso a la situación pero hasta ahora lo único que ha sucedido en este tiempo es que el club ha prescindido de otro atacante, Dani.

Porque cuando se alcanzó el consenso en la casa bética sobre esta cuestión comenzaron a salir nombres variopintos que evidenciaban la falta de concreción de un perfil preciso en lo buscado. Desde Bodipo a Koke pasando por Miku y acabando en Jonathan Pereira, quien finalmente llegó a un precio (unos tres millones de euros) quizás excesivo para las cifras que se manejan en el mercado actual. Se estudiaron todas las posibilidades que se podían tratar en diciembre, pero se dejaron pasar demasiados días hasta definirse por una opción, como fue la del menudo gallego.

Fueron desperdiciándose oportunidades por motivos diversos. El principal es el recelo que transmite Lopera hacia todo futbolista que pueda llegar en este mercado invernal, ya que considera que puede ser un fichaje trampa por inactividad, indisciplina, lesiones, precio… Pero también aparecen reticencias de los clubes de origen o de los propios futbolistas. La estrategia de esperar hasta el último día para atacar las opciones que se manejaban salió mal esta vez y ni se ocupó la vacante de Emana por la Copa de África (la primera justificación para la llegada de un atacante) ni se respondió a la insistente solicitud de Víctor nada más hacerse cargo del equipo.

Las operaciones de Ewerthon y Geijo se esfumaron en las últimas horas del mercado de fichajes y con ello se remataba un mes desperdiciado para atar a un jugador que garantizara goles. Una vez cerrado el plazo, la búsqueda sigue viva pero con muchos menos candidatos por las lógicas trabas legales. Y ahí es donde aparecen las argucias de última hora y las excusas socorridas para tratar de acercar posturas con el que se ponga a tiro, que en los últimos casos han sido Tamudo y Nonda.

El perjuicio final en el equipo es enorme por la dilación en encontrar, decidirse, negociar y atar a un jugador de esas características. Luego llegaría la adaptación al club, la puesta a punto física y demás cuestiones que hay que superar nada más incorporarse y por las que la demora sería ya interminable.

Y todo ello cuando el equipo se está jugando un objetivo ineludible como es el ascenso y tiene dos fichas libres (las que dejaron Dani y Óscar López). En los primeros partidos con Víctor Fernández (como ya sucediera en tramos con Tapia) se comprobó que el bloque llega mucho al área rival pero que le cuesta definir. Para ello llegaría ese delantero que tanto necesita el aragonés pero que en este Betis nunca llega sea por la cuestión que sea.

El responsable principal de que todo esto suceda, como no puede ser de otra manera, es Lopera. Ha frenado un buen número de ofrecimientos y de propuestas desde su dirección deportiva por causas muy diferentes, algunas incluso peregrinas, y la conclusión es que el equipo sigue con lo que tiene. El único jugador que hoy en día ofrece ese perfil en la plantilla es Pavone, pero parece que no cuenta con demasiada confianza de Víctor tras su intento frustrado de marcharse al Catania. Sergio García es quien actúa ahora en esa zona, pero Emana y Jonathan Pereira no pueden ser considerados, en ningún caso, hombres gol aunque aporten sus tantos a final de temporada. La solución del filial, Manu Gavilán, es más un mediapunta que tampoco está teniendo continuidad como titular con Oli y al que Víctor tiene por ahora a prueba en los entrenamientos.

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