Rubén y el derbi: “Uno de los pocos retos que me quedan es marcar y ganar”

El delantero ha visto portería en derbis jugados en Nervión y Heliópolis, pero ninguno de ellos acabó con victoria verdiblanca

Por  5:00 h.

Es el futbolista de la actual plantilla que lleva más temporadas seguidas vestido de verdiblanco. Ejerce de líder aunque lo hace en silencio. Prefiere hablar en el campo, el lugar en el que se siente más cómodo. Calmado tras el acuerdo verbal con el club para prorrogar su contrato, Rubén Castro ha comenzado la temporada a pleno rendimiento. De momento se le resisten las porterías que mejor conoce, las del Benito Villamarín.  Fuera de casa ha marcado por partida doble en el Camp Nou y en Mestalla. No hay dos sin tres piensa el canario que sueña con mantener su racha mañana por la noche. Eso sí, siempre y cuando la cosa acabe bien en el plano colectivo. «Ojalá pueda marcar un gol que sirva para algo», afirma de manera contundente cuando ABC le pregunta por sus sensaciones de cara a la cita de Nervión.

Rubén no se ha perdido ninguno de los doce derbis sevillanos que se han disputado desde su llegada al Betis en el verano de 2010. Partidos ligueros, de la Copa del Rey y también de competición europea. La mayoría acabaron con resultado adverso, aunque también conoció el sabor de la victoria en 2012 con el recordado gol de Beñat sobre la hora. «El día que meta uno así podré decirte qué se siente . Sería algo diferente al resto de los goles», reconoce.

Son pocas las barreras que le restan por superar al delantero en el cuadro bético. Pero alguna que otra se le resiste. Por ejemplo, ser decisivo en un triunfo verdiblanco ante el eterno rival. Rubén ya sabe lo que es marcar en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Lo hizo en noviembre de 2012, cuando anotó el único gol de su equipo en la dolorosa goleada encajada (5-1). Esa misma temporada, Rubén marcó en el partido de la segunda vuelta. El Sevilla sorprendió en el inicio colocándose c0-3. Pabón recortó distancias antes del descanso, Rubén marcó de penalti al inicio de la segunda parte y Nosa igualó de cabeza a dos minutos para el final del encuentro. «Los goles que he metido no han tenido el mismo significado que los que valen para lograr una victoria, pero marcar allí siempre es bueno. El martes espero hacer alguno que sirva para algo. Es de los pocos retos que me quedan en el Betis. Ojalá pueda marcar y que el Betis gane el partido», asegura.

Derbi tempranero
Para algunos, el primer derbi de la temporada llega demasiado temprano. Sobre todo porque todavía queda cercana la acumulación de derbis vividas el curso anterior cuando se disputaron cuatro entre LaLiga y la Copa del Rey. Ahora, con los equipos buscando resultados y sensaciones, Rubén considera que «da igual la posición en la que se encuentren los equipos cuando llega el derbi. Se trata de un partido de lo más especial, diferente al resto y son los que hay que ganar. Vamos a ver si este año conseguimos derrotarlos y hacer un buen partido». Los profesionales béticos tienen una difícil papeleta cuando toca gestionar las declaraciones previas a la disputa de un derbi. A nadie se le escapa la mala racha de los últimos años, pero miden las palabras utilizadas para que el asunto no se convierta «en una obsesión», pero sí es verdad que «se marcan los dos partidos en el calendario cuando sale el sorteo antes del comienzo de la Liga». Pese a los resultados adversos, Rubén defiende que los derbis «son bonitos de jugar y mucho más si se consigue ganar».

Dejando a un lado el triunfo logrado en la ida de la eliminatoria europea de 2014, que al final no sirvió para nada, el Betis ha sido incapaz de hacerle daño al Sevilla en sus últimas visitas a Nervión. «Perder en su campo duele más que hacerlo en otros sitios», afirma el delantero que, sin embargo, tira de optimismo: «Creo que este año podemos ganar o sacar algo positivo. Vamos a intentarlo y ojalá que podamos hacerlo». A Rubén le ha tocado sufrir en el campo jornadas duras como el 4-0 encajado en la vuelta copera de la pasada temporada. Pero tira de manual para declarar que no existe ánimo de revancha como tal y sí «ganas de ganar y de intentar sacar algo positivo de un campo que nos cuesta muchísimo y esperemos que este año sea el de conseguir los tres puntos».

El estado anímico, tan importante en el panorama futbolístico, adquiere mucho más valor si cabe cuando se trata de verse las caras con el vecino. La calidad de los futbolistas es una de las claves con la que se deciden los partidos. Pero también juega la cabeza. De ahí que Rubén descarte la existencia de «miedo» en el vestuario del Betis tras lo ocurrido en las últimas temporadas. El canario prefiere hablar de «respeto», algo que siempre está ahí, entre otras cosas, «porque el Sevilla tiene un gran equipo, pero miedo nunca hemos tenido. Hay que salir como si fuera un partido normal pero, a la vez, sabiendo que hay que ganarlo como sea».

La renovación en la plantilla del Betis durante este pasado verano ha sido importante. Casi la mitad de los jugadores que tiene Gustavo Poyet a sus órdenes viven las vísperas de su primer derbi sevillano. Los nuevos habrán escuchado cientos de historias sobre los partidos entre el Betis y el Sevilla, pero ahora es cuando empiezan a comprender de primera mano la dimensión de lo que hay en juego. «De los derbis siempre se habla. A los nuevos se les dice cómo se vive este tipo de partidos, que nada tienen que ver con el resto. Nosotros lo afrontamos como si fuera una final porque toda el beticismo quiere que se gane y ojalá sea este año cuando cambie la dinámica».

Rubén suele ofrecer sus opiniones ante los medios después de los partidos. Más complicado resulta verlo en una rueda de prensa o concediendo muchas entrevistas. En ocasiones asume la necesidad de lanzar mensajes cargados de optimismo en público. En privado, deja que la voz cantante la lleven otros compañeros dentro del vestuario bético: «Los capitanes son los encargados de ir animando al resto. Joaquín, Antonio (Adán), Bruno, Álvaro (Cejudo), que siempre motivan a los compañeros y con eso es suficiente», desvela Rubén antes de confirmar que «lo de ser capitán es algo que nunca me ha gustado. No es lo mío, se supone, entre otras cosas, porque no suelo hablar y los capitanes sí lo hacen para meter a los compañeros en el partido. Para eso no valgo». Rubén habla poco, pero cuando lo hace genera la atención del resto: «la gente está atenta porque saben que llevo tiempo aquí y sé cómo va la cosa, pero a los capitanes les corresponde tomar la palabra cuando llega el momento».

Conexión canaria
Uno de los muchos atractivos que aglutina el encuentro de mañana en el Ramón Sánchez- Pizjuán tiene acento canario. Rubén y su paisano Vitolo se han convertido en referentes de sus respectivos equipos. «Vitolo y yo, dos canarios. Un gran jugador, selección… yo ya lo conocía de antes y sabía que, con el tiempo, iba a triunfar en Sevilla. Vitolo lo está haciendo y me alegro muchísimo por él», reconoce de manera cortés Rubén antes de que el balón empiece a rodar y nadie conozca a nadie.
Más allá de Vitolo, Rubén destaca el resto de un Sevilla que, «como todos los años, ha confeccionado un gran equipo. No he visto partidos enteros del Sevilla esta temporada, pero sí resúmenes de goles y jugadas». Sin apenas tiempo para asimilar el empate registrado el pasado viernes contra el Granada en el Benito Villamarín, los jugadores del Betis centran los cinco sentidos en el derbi. Hoy quedarán concentrados en las instalaciones jerezanas de MonteCastillo. «No hemos hablado del cambio de sistema del Sevilla, aunque en las horas previas al encuentro seguro que lo haremos con nuestro entrenador», asegura un Rubén que ya sólo piensa en mejorar sus números en el derbi sevillano.

Disputó el primero en enero de 2012 y jugó los 90 minutos en el empate a uno firmado en Heliópolis tras los goles de Beñat y Negredo. Jugó de titular en los siguientes once enfrentamientos ante el Sevilla y sólo salió desde el banquillo en noviembre de 2013 cuando estaba recién recuperado de la única lesión importante sufrida como bético. Ahora, Rubén es la gran baza con la que cuentan los verdiblancos para intentar cambiar la historia reciente del derbi.