Sergio Ramos se eleva ante Amat para anotar el momentáneo 2-2 en el Betis-Real Madrid (Foto: Reuters)
Sergio Ramos se eleva ante Amat para anotar el momentáneo 2-2 en el Betis-Real Madrid (Foto: Reuters)

Una historia que ya habíamos visto antes (3-5)

Después de una primera parte genial, el Betis se ve desarbolado por el Madrid tras el descanso, regresa bien al partido y vuelve a caer víctima de un error

Por  9:52 h.

Un dejà vu. Esto ya lo hemos vivido. Y en el Villamarín. Ante el Valencia. Frente al Barcelona. Un castillo adornado y majestuoso que se desploma en minutos, que convierte en polvo sus cimientos. Una obsolescencia programada. El peaje del esfuerzo ante un oponente que no perdona, que tiene hambre y orgullo. La dosificación, la laguna de concentración son debes béticos. Debe ser parte del aprendizaje con Setién. Artista creador y culpable a partes iguales. Su equipo convierte los partidos en montañas rusas, quizás la única vía para sorprender a bloques de este nivel, pero sufre desconexiones fatales. Minutos en los que pasa de dictador a pelele, de contundente a naif. Es capaz de marcarle tres al Madrid y no le sirve para ganar. Y sale con una mezcla de orgullo y frustración. Con el mérito de pensar que pudo y la pena de saber que podía. Porque el Betis de la primera mitad fue excelso, superior, con gran personalidad, abriendo el campo, haciendo mucho daño, liderado por un Joaquín estratosférico y un Boudebouz muy entonado pero después de hacer lo más difícil como fue remontar el tanto de Asensio con los de Mandi y Nacho, en propia puerta, se quedó a la espera, cambiando la valentía por la timidez y transformando el riesgo en error continuado. Un apagón que pudo arreglar Setién con cambios, parando el partido, variando el guión. Ya le enseñó a Zidane, que no suele preparar estos partidos pensando en el rival, cómo jugaba su equipo. Con 2-1 la situación merecía un retoque para mantener fresca la capacidad de sorpresa. Pero el Madrid salió con hambre de los vestuarios, herido, y se aprovechó de una sucesión de errores verdiblancos en la salida y la marca para anotar tres goles en diez minutos e inundar de agua helada las esperanzas del Villamarín. Que vivió después un amago de reacción que se encontró, otra vez, con un fallo propio para la sentencia.

Fue un partido bonito para el neutral. De esos que no permiten cambiar el canal. Como el 4-4 en Anoeta, el 3-6 ante el Valencia, el 3-5 en el Sánchez-Pizjuán o, incluso, el 0-5 con el Barça. El Betis propone y recibe. Da y obtiene respuesta. Pero no maneja con inteligencia las situaciones favorables. El Madrid había salido inseguro. Molesto por ver tanto invitado en su campo. La presión alta funcionaba pero un paso en falso de Amat alejándose de Cristiano dejaba que éste disparase, Adán despejara hacia el centro como podía y Asensio fue el más listo, y rápido, de la clase para marcar de cabeza. La respuesta del Betis fue la paciencia. Tocar para atraer al Madrid, testar su voracidad. Otra vez el señuelo. Ahí Boudebouz convertía la medular en su patio de recreo y Joaquín se agigantaba. Madura las jugadas, las trenza, envuelve al oponente en esa atracción a la que nunca llega si hay precisión. Va coleccionando llegadas con peligro creciente. Mandi avisa, Loren gestiona un uy y Keylor Navas tarda más de la cuenta con el balón para respirar. Se lesiona Marcelo solo y en el Villamarín se huele el gol, se oye el eco a los lejos porque va a llegar. Tirazo de Joaquín a la escuadra para que Keylor tapone. El portuense, con la ilusión de un debutante y en una posición agradecida, corre con fe hacia un balón que podía darse por perdido, se coloca a pierna cambiada desde la izquierda y pone un centro que remata, esta vez sí a puerta, Mandi. Atronador festejo en Heliópolis. Las puertas de la ilusión se abren de par en par en plena avalancha bética. Y se ensancha la entrada con un servicio de Boudebouz para el mejor Joaquín, que se alarga el control, caracolea a Carvajal e invita a Junior a la gloria para que sea finalmente Nacho quien impulse a su portería con la excitación de más de 50.000 béticos.

Al Madrid no le gusta verse por debajo y su respuesta va a ser feroz. Primero un testarazo de los habituales de Sergio Ramos, que supera a Amat en el salto tras un córner. Atontado, el Betis está a punto de caer a la lona. Desde su esquina no reaccionan, no piden time out. Adán hace una buena parada ante Bale y la pelota vuelve a los pies madridistas cada diez segundos. El partido se convierte en un jeroglífico para el Betis, que ve indescifrable la forma de parar a su oponente. Carvajal se marcha de todos en su banda y sirve para Asensio, que hace el 2-3. Esta película ya la habíamos visto. Los verdiblancos tardan un mundo en cada presión. Están desinflados. Y Cristiano se fabrica el cuarto. El Madrid da por finiquitado el pleito pero falta un mundo. El Betis vuelve a sentirse cómodo con el balón y recupera su oportunidad. Keylor se luce para la foto ante el tiro combado de Fabián. Junior pone un centro fantástico para que Sergio León la empuje. Quedan cinco minutos. Gil Manzano perjudica a ambos. Joaquín no repite tino en la falta y un error atrás de Tello le regala el 3-5 a Benzema cuando todos creían que el empate era posible.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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