Adán, en un entrenamiento (Foto: J. J. Úbeda)
Adán, en un entrenamiento (Foto: J. J. Úbeda)

Adán, vete ya

"La inmensa calidad de Adán se ha convertido, gracias a la palabrería de algunos agoreros iluminados, en un lío"
Por  13:24 h.

Hay una corriente que se autoproclama independiente (perdón, pero la risa no me deja concentrarme) que suele alterar las escasísimas horas de serenidad que vive el Betis. Por alguna razón galáctica, astral o incluso sideral, en Heliópolis no se permite jamás la normalidad. Todo deviene en escándalo, polémica, problema o rencilla cuando al equipo le da por puntuar. Qué pocas veces gana el Betis a gusto de todos. Siempre hay algún sanedrita, por supuesto profesionalísimo e incorruptible, que ve fantasmas en las alineaciones, espectros en el banquillo y trincones que se van sucediendo en el palco. En cuanto asoma un jugador bueno, surge la crítica más absurda y cutre que se le puede ocurrir a un tribunero: es demasiado bueno para nosotros. Lo hemos hecho mal porque ese pelotero no nos va a durar, nos lo fichan seguro. Esto es un escándalo. A quién se le ocurre traer a un jugador de categoría. Van a salirle ofertas y nos vamos a quedar sin él. El Betis no hace nada bien. No hay ningún directivo capacitado. Son todos unos cenutrios que han cometido la tropelía intolerable de fichar un portero que lo para todo. Ya están aquí las ofertas. Se nos va. ¡Esto no habría ocurrido con un portero malo!…

La inmensa calidad de Adán, que está pidiendo a gritos ir a la Selección, se ha convertido, gracias a la palabrería de algunos agoreros iluminados, en un lío tremendo para el Betis. Para estos pontificadores Musonda es un error porque es demasiado bueno, pero es cedido; Pezzella es un error porque es comprado, pero no tiene calidad; Montoya es un error porque tendrá que volver al Barcelona; Ndiaye es un error porque lo quieren los chinos justo ahora que está jugando por derecho; y Adán es un error porque no hay quien le meta un gol y eso lo pone en el escaparate. El Betis es un error en sí mismo. Y lo que ellos digan va a misa.

Adán vino al Betis porque quería jugar y un indeseable del club pensó que podía ficharlo. Cometió la infamia de conseguirlo, a lo que hay que sumar el interés del jugador por acordar su renovación, una locura impresentable que nos ha traído hasta esta ruina que tenemos ahora: uno de los mejores porteros de nuestra historia. ¡Ladrones, cómo habéis podido caer tan bajo! ¡Adán, vete ya!

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla