Víctor dialoga con Rubén Castro durante el entrenamiento de este lunes (Foto: Rocío Ruz)
Víctor dialoga con Rubén Castro durante el entrenamiento de este lunes (Foto: Rocío Ruz)

Ahora, Betis, ahora y siempre

No queremos un ratito. No somos una ráfaga. Queremos un estado.
Por  12:09 h.

Pensar que salvaremos la temporada si le ganamos al otro equipo de la ciudad es tener la aspiración de un mosquito. Lo siento. No me trago ese conformismo porque soy bético y, como bético, estoy loco. Sueño. Anhelo quimeras. Vuelo sin alas. Yo soy del Betis porque no tengo la necesidad de ganar, pero sí tengo el deseo. No me muero si pierdo, como hacen otros amargados cuya soberbia les impide asumir la derrota. Pero tampoco me conformo con perder. El beticismo es exactamente eso: una ambiciosa humildad. Por eso renuncio a los harapos. Y ganar el sábado es quitarse el frío con andrajos. No se nos pueden caer los anillos por vestir ropa vieja, pero no conozco a ningún pobre que esté orgulloso de ir siempre con parches en el abrigo. Todos ansían la levita del rico. Yo también. Yo quiero un Betis que sea algo más que un equipo simpático. Quiero un Betis respetado en todos los campos, capaz de hablarle a la cara a cualquiera. Un Betis tan grande con el balón como ya lo es sin él.

Pero como por algún sitio hay que empezar, sobre todo después del petardo de la semana pasada en Granada, empecemos por lo de este fin de semana. Quien no salga al Villamarín el sábado dispuesto a partirse las piernas, no merecerá nunca más nuestro respeto. Enfrente habrá un equipo mejor, con jugadores caros, con un entrenador extraordinario y con un palmarés que nos da mil vueltas. Admitamos eso. Jugamos contra nuestras propias miserias. Porque no hay ningún motivo social, económico o histórico que explique tanta inferioridad deportiva por nuestra parte. No lo hay. Por eso el partido es tan importante. No por la rivalidad atávica que conlleva, santo y seña de esta ciudad dual en la que nada funciona sin su contrario, sino porque enfrenta al Betis con su ruina. En esa hora y media mediremos nuestro orgullo, nuestra capacidad de querernos a nosotros mismos. Comprobaremos la diferencia entre perder y ser unos perdedores. Y sabremos si tenemos alguna condición de ganadores o nos conformamos simplemente con ganar este partido.

El lema del himno que los directivos tomaron para su campaña está muy bien. Ahora, Betis, ahora. Pero creo que es el momento de añadirle algo. Ahora, Betis, ahora y siempre. No queremos un ratito. No somos una ráfaga. Queremos un estado. Porque somos un sueño.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla