El presidente del Real Betis, Ángel Haro, en la rueda de prensa de Brasanac (Foto: Raúl Doblado)
El presidente del Real Betis, Ángel Haro, en la rueda de prensa de Brasanac (Foto: Raúl Doblado)

Betis: Las tonterías que decimos

"Haro ha cometido un error de libro e indigno del cargo que ostenta a la hora de intentar atajar este problema"
Por  11:26 h.

Ángel Haro es un extraordinario gestor que aporta al Betis mucha profesionalización interna, ambición sensata, espíritu renovador e ideas del siglo XXI. Esto ya lo he escrito en otras ocasiones: frente al manoseo obsoleto de Lopera y sus adláteres, que gestionaron el Betis con métodos tercermundistas y como si fuera plenamente suyo, el modelo de Haro y Catalán supone un salto cualitativo con el que los béticos no podíamos ni soñar hace apenas unos años, cuando estábamos secuestrados. Pero esa neta mejoría no implica que sus actuaciones tengan que ser asumidas siempre como la única verdad suprema. Haro también se equivoca, como todo el mundo, y si quiere representar a la institución que preside estando a su altura bien le conviene admitir la crítica con deportividad. Vaya por delante que yo creo que el presidente tiene razón cuando denuncia el trato que algunas voces dan al Betis en los medios de comunicación. Una cosa es que los periodistas tengamos derecho a decir lo que pensamos y otra bien distinta que la libertad de expresión y opinión ampare las injurias y calumnias. La permanente insinuación de que en Heliópolis hay mangoneo es intolerable si no se realiza con pruebas que lo demuestren, por lo que Haro está incluso obligado a enfrentarse a eso. A veces los periodistas caemos en la burda tentación de creer que tenemos derecho a decir de los demás lo que nos plazca sin que los demás puedan decir nada de nosotros. Y eso no es así. Los afectados por nuestras informaciones y opiniones pueden y deben contestar cuando lo consideren oportuno sin que eso tenga que ser interpretado como un ataque a la profesión en general. No podemos tener la piel tan fina para recibir y la manga tan ancha para dar. Sin embargo, yo creo que Haro ha cometido un error de libro e indigno del cargo que ostenta a la hora de intentar atajar este problema. No ha sabido utilizar las palabras correctas porque no tiene una condición indispensable para cualquier referente público: vis política.

En la misma medida en que un presidente del Betis no puede prohibir la entrada al estadio a un socio que lo critica en las redes sociales –si las acusaciones superan los límites de la libertad la solución está en los tribunales-, tampoco puede dirigirse a los medios para reprocharles sus informaciones y comentarios sobre el proceso de contratación del nuevo entrenador diciendo, literalmente, que se han escrito “muchas tonterías”. Ni aunque eso fuera cierto se pueden admitir esos términos. El presidente del Real Betis Balompié no puede menospreciar a nadie desde el sillón que le otorga la entidad por una sencilla cuestión de respeto institucional. Puede defender sus ideas con vehemencia, pero sin menoscabar las contrarias con insultos. Y menos aún ha de hacerlo en la presentación de un nuevo entrenador después de apenas once jornadas de Liga porque el propio acto en sí lleva implícito el reconocimiento de que se ha cometido un error en la planificación. Es decir, la crítica está plenamente legitimada aunque algunos razonamientos no tengan base alguna. Por lo tanto, el presidente tiene que someterse a ella con señorío y seguir trabajando para sacar al Betis de esta dinámica cansina contra la que él seguro que tiene la llave. Porque está capacitado, porque tiene fuerza, porque es de los pocos que de verdad va con su dinero por delante, porque se está dejando las entrañas en el empeño y porque está plagado de ideas. Así que adelante. A seguir trabajando para lograr un Betis mejor, libre de pleitos y buscavidas, y profesional. Empecemos por ganar a Las Palmas y dejémonos de tonterías.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla