Ángel Haro, en la tertulia de Cope Sevilla (Foto: @IsaacEscalera)
Ángel Haro, en la tertulia de Cope Sevilla (Foto: @IsaacEscalera)

El caso Camilo

Por mucho que las aseveraciones de Puerto sean infames, la actuación del presidente del Betis es injustificable
Por  10:59 h.

Yo no estoy de acuerdo con ninguna de las opiniones del expresidente de Por Nuestro Betis, personaje que me genera cierta grima porque emite conclusiones muy graves, sin prueba alguna, que atentan contra el honor del presidente del Betis y de la propia institución. No me encontrarán nunca, por tanto, a la vera de un señor cuya moral está tan desnutrida. Camilo Puerto no ha hecho otra cosa que intentar sacar provecho público del Betis utilizando un activismo chabacano que, además, tiene una representatividad minúscula. Alguien que escribe en Twitter que se excluye a consejeros del órgano de decisión del club “para manejar comisiones a su voluntad” (sic) no puede presentarse ante nadie como salvador de nada, sobre todo si cuando se le piden explicaciones por esta acusación se zafa del lío diciendo que se refería a las comisiones ejecutivas de la sociedad. Si se afirma algo tan serio, hay que mantenerse y probarlo o retractarse y pedir disculpas. Cualquier otra salida es lamentable y cobarde.
Pero por mucho que las aseveraciones de Puerto sean infames, la actuación del presidente del Betis en este caso es absolutamente injustificable porque el fin no justifica los medios. Yo habría entendido que Ángel Haro iniciara acciones judiciales contra este socio por las patéticas insinuaciones que hizo contra él. Habría entendido incluso que fuera el propio Betis quien acudiera a los tribunales. Pero sin haber hecho eso, como el propio Haro ha reconocido, de ninguna manera es legítimo prohibir el acceso al insurgente al estadio por varias razones. En primer lugar, porque ese señor tiene un título de propiedad legítimo, su carné de abonado, que le otorga todo el derecho a acceder a las instalaciones durante los partidos. El Betis podría haberse reservado su derecho de admisión antes del inicio de la temporada, pero si aceptó cobrarle el carné, ahora no puede privarle del servicio que le cobró. En segundo lugar, porque aunque el reglamento interno recoja la posibilidad de impedirle el paso a un socio por las razones que sean, éste ha de aplicarse siempre garantizando los derechos del contrario. Es decir, el Betis tendría que haber comunicado a Puerto la medida con anterioridad a su aplicación y haber permitido las alegaciones de éste antes de hacerla efectiva. Y en tercer lugar, porque nunca un presidente del Betis puede permitirse tomar decisiones tan contundentes sin tener un respaldo judicial, pues la libertad de expresión y el derecho al honor son bienes cuya colisión se decide en los tribunales.
Yo no digo que Camilo Puerto no merezca una sanción por las presuntas injurias que emite, lo que digo es que Ángel Haro no es competente para aplicarla. Y lo digo porque eso fue precisamente lo que muchos béticos reprochamos a Lopera. El Betis no es de sus dirigentes. Y si se pierden las formas, se pierde también la razón.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla